Territorio Lector

Recomendaciones para cumplir vuestros fantásticos propósitos 2020

#FantásticosPropósitos2020

Ahora que ya hemos recogido el árbol, el belén y hemos vaciado por fin las bandejas de dulces, es momento de echar la vista atrás y analizar si en el año que ha pasado hemos llegado a conseguir lo que queríamos, y por supuesto de trazar planes, ideas y nuevos inicios. Nuestros socios quieren compartir cuales son sus propósitos para el año 2020. ¡Quién sabe! puede que a lo mejor os den alguna idea para añadir a vuestra propia lista…

  • Yolanda López Aguinaga: «Después de los excesos navideños, adelgazar es todo un clásico de los propósitos de nuevo año. Yo para esto recomiendo el método de George R.R. Martin “El tratamiento del mono” (incluido en Canciones que cantan los muertos)…
…Mirad qué tipín renacentista me gasto…

… o el más drástico aún Maleficio (Thinner) de Stephen King. Y si lo que queréis es dejar de fumar tito King también tiene un método bastante expeditivo narrado en “Basta S.A.” incluido en la antología de relatos El umbral de la noche.» Sigue leyendo “Recomendaciones para cumplir vuestros fantásticos propósitos 2020”

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El duende rojo, un relato de Yolanda Fernández Benito

«¡Qué casualidad que aquella mañana todos tuviesen compromisos ineludibles!», pensó Luisa con una mezcla de cabreo y resignación. Cada año por aquellas fechas prometía que iba a tirar el árbol y todos sus colgajos a la basura. Pero nunca lo hacía, en el fondo todavía disfrutaba de la Navidad y toda su parafernalia.

Distraídamente comenzó a descolgar los adornos. Cuando le tocó el turno a la última adquisición de sus hijos, un simpático duende rojo, Luisa vio que tenía una pequeña mancha y sin darse cuenta comenzó a frotarla con su manga.

— ¡Eh, tú, deja de frotarme el culo con esa birria de sudadera que llevas! —Se oyó en el recibidor de la casa. Sigue leyendo “El duende rojo, un relato de Yolanda Fernández Benito”

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Te haré soñar, un relato de Yolanda López Aguinaga

Hace muchísimo tiempo, cuando aún no habíais nacido, renacuajos, la navidad era diferente. A cada niño nos regalaban una bola para ponerla en el árbol, el único que había, en el centro de la plaza del pueblo. Vaya mierda, ¿no? ¡Qué va! ¡Al contrario! ¡Eran bolas mágicas! La bola concedía un deseo a todos los niños con el corazón puro. El día de navidad, íbamos al centro de la plaza con nuestras bolas en la mano. Entonces había que cerrar los ojos y desear con todas tus fuerzas que el deseo se hiciera realidad. Todo era tan sencillo (o tan complicado) como tener el corazón puro.

Bolas de árbol de NavidadLas bolas despedían calor dentro de nuestras manos. Había que sujetarlas fuerte para que no salieran volando antes de tiempo. Con los ojos cerrados deseábamos con fuerza aquello que queríamos, hasta que las bolas quemaban y seguir reteniéndolas era difícil. Entonces abríamos los ojos y las bolas salían despedidas volando hacia su sitio en el árbol. Las veíamos flotar por encima de nuestras cabezas, lanzando destellos de mil colores, y cuando se posaban sobre las ramas y quedaban allí prendidas, relucientes como bombillas, sabíamos que en casa encontraríamos aquello que habíamos pedido. Casi todos los niños éramos puros de corazón. Sigue leyendo “Te haré soñar, un relato de Yolanda López Aguinaga”

No solo libros

Ho-Ho-Ho… ¡Feliz Navidad!

Vamos, que nos vamos, ya recogiendo y haciendo maletas. Algunos tenemos navidades kilométricas por delante y nos ponemos en camino, ¡pero no dejando esto desangelado, sin ni unas recomendaciones de cosas para leer, ver o escuchar en Navidad! Nuestros socios y socias os recomiendan:

el día de la bestia fotograma
Yolanda Fernández: “El día de la Bestia” de Álex de la Iglesia. Una particular reinterpretación de los tres Reyes Magos buscando el nacimiento. Un sacerdote renegado, un heavy satánico y de Carabanchel y un timador ocultista vagando por el Madrid más lumpen de los 90 intentando salvar al mundo.

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La esperanza de una raza, un relato de Rafael Heka

reyes magos—¿Estás seguro de que eso es exactamente lo que nos pidieron que hiciéramos? —exclamó el calvo y cabezón ser antropomorfo de gigantescos ojos almendrados y negros.

—Sí, eso pone en la pantalla —contestó un segundo, exactamente igual de desnudo y gris, mientras leía—: «Acercarse al planeta medio 237, colocarse en el cuadrante Beta y orbitar alrededor de él durante x2e unidades Jovianas».

—Pues sinceramente, no lo entiendo. Me parece una completa estupidez y una pérdida de tiempo —apostilló el primero. Sigue leyendo “La esperanza de una raza, un relato de Rafael Heka”

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El sorteo, un relato de Manuel J. Linares

Mario Portela entró en estado de shock ante la notificación de máxima prioridad que bloqueaba su interfaz visual. Máxima confidencialidad. Solo para sus ojos. Ni siquiera sabía que existían aquel tipo de mensajes. Con una mezcla de curiosidad y temor procedió a activar la notificación en sus lentillas.

Perplejo e incrédulo necesitó visionarlo varias veces para comprender plenamente lo que aquello significaba. Para cuando finalmente se desconectó, sus manos temblaban incontroladas mientras asimilaba la noticia.

De camino a casa estuvo meditando cómo decírselo a su familia. Quizás lo mejor sería soltarlo tal cual. Había sido el ganador del sorteo. El único ganador. Todo el mundo sabía que el sorteo se había producido aquel día, hacía unas horas, pero enfrascado en sus asuntos y con otras preocupaciones en la cabeza, se le había olvidado por completo. Sigue leyendo “El sorteo, un relato de Manuel J. Linares”

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Adornos de Navidad, un relato de Marco Granado

Remedios pasó en un momento de la absoluta concentración en extraer oxígeno del escaso aire que le entraba en los pulmones a percibir a la familia en torno suyo. Faltaba su hermano Alberto, cómo no, el ojo del amo engorda al ganado, aunque el ganado sean dos encargadas y tres dependientes para una tienda de ropa de hombre en plena temporada navideña. Manuel, su nieto, miraba el reloj con disimulo, escondido tras su tía Marina. Había quedado con el Moje, su camello habitual, iba a pillar unas pirulas para Nochevieja y se le hacía tarde, hay que joderse con la vieja, no le podía haber dado el ictus en primavera, o el día antes del examen de Estadística. Felipe lloraba, se acordaba de cuando, de niños, fueron a pescar cangrejos y a Remedios un bicho le agarró con la pinza el dedo y la dejó paralizada, gritando y saltándosele las lágrimas. Remedios lo veía todo, escuchaba sus pensamientos y percibía sus emociones. Flotó por encima del cuerpo que empezaba a enfriarse. Sigue leyendo “Adornos de Navidad, un relato de Marco Granado”

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Un cuento de Navidad, un relato de Félix Hernández de Rojas y Arturo

Coescrito con el minisocio Arturo (12 años).

Si ese espíritu no lo hace en vida, será condenado a hacerlo tras la muerte.

Charles Dickens.

Bien mirado, Mr Scrooge no era tan mala persona como todos querían hacer ver. Vale, su fondo de inversión no era lo que podría llamarse una señorita de la caridad; aunque, como él dijera: «money, it is money, brother». Es dinero… tan solo es cuestión de dinero. Y si había que comprar una empresa, que era a lo que se dedicaba desde siempre, que fuera lo más barato posible. Porque la virtud era luego saber vender caro, se repetía una y otra vez, después de haber aplicado la preceptiva dosis de racionalización al negocio; imagino que ya entenderéis a qué se refería con esa palabra: odiaba la grasa, así él la llamaba: la gente ineficaz o vaga, aquellos que sobraban, que se habían quedado obsoletos, y por eso sus organizaciones eran… como él se veía a sí mismo, tan delgadas, tan enérgicas, un poco quizás como leones devorando las gacelas de la selva. Porque solo los más fuertes sobreviven. «Tantum superesse fortissimun» era su lema. Y es que estaba en el lado depredador de la existencia. Sigue leyendo “Un cuento de Navidad, un relato de Félix Hernández de Rojas y Arturo”

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Último ejemplar, un relato de Yolanda Fernández Benito

Aunque recibía grupos a diario aún le sorprendían sus reacciones. Los adolescentes, pasotas por naturaleza, disimulaban su sorpresa. Los ancianos disfrutaban dejándose envolver por la nostalgia. El resto de adultos no tenían tiempo ni ganas de visitarle.

Aquel día eran niños pequeños, sus favoritos. Ceremoniosamente lo sacó del expositor y con las manos enfundadas en guantes de algodón retiró el tejido que lo protegía. Cuando se lo mostró, aquellos niños del siglo XXII aplaudieron y chillaron: «¡Qué chulo! ¡Es el último libro!»

El archivero del Museo de Historia Antigua sonrió satisfecho mientras lentamente pasaba las páginas de aquel vetusto ejemplar. La cuidadora se acercó a la vitrina donde se exponía y leyó el pequeño cartel:

Título: «Catálogo de Juguetes 2.060»

Autor: El Corte Inglés.

No solo libros

De un lugar perdido, una recomendación de Marco Granado

antoniovega_horiHoy, Antonio Vega hubiera cumplido 62 años. Lástima que muriera hace diez, dejando a medio acabar una gira que llenaba teatros. En 2012 apareció un disco en directo grabado durante esa gira, que incluía la última canción que compuso, Antes de haber nacido, tocada en directo en un único concierto, el último. Sigue leyendo “De un lugar perdido, una recomendación de Marco Granado”