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La costa de alabastro, Victoria Álvarez

Reseña de Beatriz Alcaná.

Octubre es el mes de las autoras y se me ha ocurrido que una buena manera de celebrarlo sería escribiendo tres reseñas de tres novelas cortas de tres autoras castellanoleonesas. Para que la cosa quede lo más coherente, he elegido una obra por cada una de los tres subgéneros: una de terror (La Costa de Alabastro, de Victoria Álvarez), una de fantasía y una de ciencia ficción. De momento, este es el menú, pero, en caso de que me sobre tiempo, no descarto añadir algún plato más.

TÍTULO ORIGINAL: La costa de alabastro.
IDIOMA ORIGINAL: castellano.
EDICIÓN ORIGINAL: Alianza Editorial, 2018 (152 páginas).

La costa de alabastro es la primera novela corta de Victoria Álvarez, una de las plumas más potentes del género dentro del panorama nacional. La autora de la trilogía Dreaming Spires y de la saga de libros juveniles de Helena Lennox nos trajo hará cosa de un año esta «rareza» dentro de su bibliografía de la mano de Alianza Editorial. Rareza, eso sí, en lo que concierne a su extensión, porque en La costa de alabastro nos reencontramos con el tono y el estilo que caracterizan la narrativa de esta escritora salmantina. De hecho, me atrevería a aventurar que esta novelette recuerda más a sus primeras obras de que a algunas de las más recientes.

Quienes seguimos su trayectoria ya estamos acostumbrados a que la acción de las novelas de Victoria Álvarez transcurra en parajes que terminan revelándose a menudo como un personaje más, cuando no en auténticos protagonistas. Esta historia no es una excepción, como ya se nos advierte desde el mismo título de la novela. La costa de alabastro es el nombre que recibe el litoral normando, precisamente por el color de sus acantilados, y es que es a esa región de Francia a donde, al poco de finalizar la ocupación nazi, se desplaza Lia Baudin, una joven enfermera especializada en procurar tratamiento a niños desahuciados. Lo hace para atender a la pequeña Sophie, una niña aquejada de una enfermedad mortal que vive en un viejo caserón al borde de la ruina con la única compañía de su padre, un escritor de libros de terror.

Como puede advertirse, el planteamiento recuerda mucho a las novelas góticas y ghost stories de toda la vida, y es ahí, casi con total seguridad, donde radica buena parte de su encanto. Quienes disfrutamos durante la infancia con la prosa oscura de Henry James, Edgar Allan Poe o Charlotte Brönte, percibiremos de inmediato el aroma a amor por los clásicos que destila La costa de alabastro. Hay algo de pastiche en sus páginas, pero en el mejor sentido. No es necesario reconocer todas las fuentes de las que bebe esta novela para disfrutar su lectura, ya que por sí sola ya funciona eficazmente como thriller de terror psicológico. Por otro lado, como ocurre siempre con los productos culturales que, conscientemente o no, apelan a la nostalgia, la experiencia es más satisfactoria si se captan las referencias. Algunas, de hecho, se citan abiertamente, como ocurre con Jane Eyre, aunque, si hay dos obras literarias de las que La costa de alabastro debe declararse deudora, estas son La caída de la casa Usher, de Poe, y Otra vuelta de tuerca, de James.

Es posible que no sean las únicas, ya que, en realidad casi todos los elementos que enriquecen los cuentos góticos van haciendo acto de presencia, uno a uno, a medida que Lia Baudin va compartiendo sus recuerdos con nosotros. Una vieja mansión destartalada, un trágico secreto familiar, una heroína perseguida por su pasado, una niña enfermiza y lo que parece ser una extraña conexión con el mundo del más allá son los ingredientes que se combinan para dar lugar a una narración de corte muy clásico, con algún que otro giro final de esos tan propios del subgénero (y que ya se han convertido en marca de la autora).

En líneas generales, La costa de alabastro es una lectura recomendable para todos aquellos que sentimos debilidad por el terror más asfixiante, el que apuesta por echar el resto en la ambientación, por transmitirnos la desesperación de los personajes, y, sobre todo, por sembrar la duda en la mente del lector. Porque, al final, de eso es de lo que va esta novela, de lo que decidimos creer… y lo que no.

La Autora

Victoria Álvarez (Salamanca, 1985) es historiadora del arte, trabaja como profesora en la Universidad de Salamanca y está especializada en literatura artística del siglo XIX. Tras la publicación de sus primeras novelas —Hojas de dedalera (Versátil, 2011) y Las Eternas (Versátil, 2012)—, en 2014 inició la trilogía Dreaming Spires con Tu nombre después de la lluvia (Lumen), que continuó en Contra la fuerza del viento (Lumen, 2015) y El sabor de tus heridas (Lumen, 2016). En 2017 publicó La ciudad de las sombras (Nocturna), el comienzo de la trilogía Helena Lennox, cuya historia continúa en El príncipe de los prodigios (Nocturna, 2018).

En 2018 publicó otras dos novelas independientes: Silverville (Nocturna) y La costa de alabastro (Alianza: Runas)

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