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Los álbumes ilustrados de Ana Cristina Herreros

Reseña, o más bien, recomendación de Yolanda López Aguinaga.

A menudo en nuestras charlas y presentaciones tenemos que explicar el gran vacío que presenta el romanticismo español comparado con el florecimiento en otros países europeos de una gran cantidad de producción fantástica, que recogía la tradición del gótico inglés y lo fusionó ―con gran acierto― con elementos de las tradiciones populares locales.

El romanticismo alemán es un claro ejemplo del exitoso encuentro entre la intelectualidad de la época (Sturm und Drang, my friend) y la rica variedad de criaturas feéricas y misteriosas de la cultura popular. Dos de los más grandes filólogos y lexicógrafos de su tiempo consideraron igual de importante e interesante la redacción del ambicioso diccionario histórico alemán, el Deutsches Wörterbuch, con el que pasaron a ser considerados los fundadores de la filología alemana, como compendiar las narraciones populares. A las que me niego a llamar «cuentos infantiles», porque entonces no lo eran todavía. De hecho, apuesto a que a más de uno y de dos se le cae la mandíbula a hacer «plonk» contra la mesa si lee sin filtros algunas de las narraciones recogidas por los hermanos.

En España, mientras en Europa pasaban todas estas cosas bonitas, pasaba… pasaba poco, malo y a destiempo. Esquivar la censura gubernamental, empeñada en desprestigiar como absurda toda obra que no fuera ejemplarizante para la moral; esquivar la inquisición, siempre tan preocupada por conservar el coto de lo fantástico para las siempre católicas resurrecciones de muertos dentro del canon; la demonización como antipatriota de cualquier tendencia artística extranjera, no digamos afrancesada… Nos perdimos casi un siglo, irrecuperable ya, en el que nos colaron por la escuadra los brumosos acantilados escoceses frente a la cencella de Tierra de Campos, porque para cuando nos quiso llegar algo de aquel romántico que ya en Europa agonizaba y dejaba pasar las nuevas tendencias, nos llegó blandito y con los elementos ingleses, franceses y alemanes ya bien consolidados tanto en el canon como en el corpus.

Abrazamos con calidez el sustrato e imaginario fantástico foráneo. Se nos pasó por alto incorporar nuestro sustrato fantástico, nuestro folclore, nuestra mitología, a nuestra literatura. Un zombi nos da miedo, el hombre del saco casi nos da risa. No hemos profundizado ni explotado nuestros monstruos, nuestro bestiario. ¿Y qué pasa, que no tenemos? Pues es que sí tenemos, sí.

Todo esto a modo de introducción para presentar a Ana Cristina Herreros, también conocida en su faceta de cuentacuentos como Ana Griott. Me parece una tarea fundamental compilar y extraer de la tradición oral popular nuestros recursos para hacer crecer un fantástico propio, que además comparte elementos fascinantes con culturas en teoría muy lejanas. Al final todas estas narraciones de alguna manera conjuran el miedo, y todos los humanos tenemos miedos en común. En casi todas las culturas hay un «hombre del saco», llamado de una manera u otra, que encarna el miedo de los adultos a que algo que no entienden —¿la muerte, por ejemplo?— les arrebate lo que más quieren; por mucho que posteriormente la redefinición de estas narraciones para convertirlas en «infantiles» haya reciclado al personaje para atemorizar a los niños amenazándoles con que se los llevará.

Por cierto: disclaimer para los productores de John Wick: Baba- Yagá no es el hombre del saco. Baba-Yagá es malvada y temible pero ni hombre ni  del saco: es una bruja.

Ana Cristina Herreros Ferreira (León, 1965), filóloga y especialista en literatura tradicional. Como narradora, es conocida con el nombre de Ana Griott, y tuvimos la oportunidad de disfrutar de sus narraciones orales en la Feria del Libro Antiguo en Valladolid.

Como editora, comenzó a trabajar en Ediciones Siruela en el año 1989, donde también dirigió la Biblioteca de Cuentos Populares y publicó siete de sus libros. En 2014 funda la editorial Libros de las Malas Compañías.

Los álbumes ilustrados de la etapa de Herreros al frente la Biblioteca de los Cuentos Populares son una joya. A cual más bonito que el anterior, ilustrados y a gran formato, no sabría cuál recomendar de todos, así que… todos, los recomiendo todos.

He aquí el listado:
Libro de monstruos españoles. Editorial Siruela. Las Tres Edades.
Libro de brujas españolas. Editorial Siruela. Las Tres Edades.
Cuentos populares de la Madre Muerte. Editorial Siruela. Las Tres Edades/ Biblioteca de Cuentos Populares.
Geografía mágica. Editorial Siruela. Las Tres Edades.


Más información sobre la autora: http://anagriott.blogspot.com/

1 comentario en “Los álbumes ilustrados de Ana Cristina Herreros”

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