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Amar en tiempos lluviosos: el amor en Blade Runner, artículo de Manuel J. Linares

Muchas historias en el género fantástico incluyen algún tipo de relación amorosa en su trama, aunque no siempre lleguen a formar parte del argumento principal. Ese amor, que suele ir acompañado de una fuerte atracción sexual (dando la razón una vez más a Groucho Marx), es una de las grandes palancas motivadoras en las decisiones de los personajes, y les dota de profundidad y verosimilitud.

Repasemos cómo son estas relaciones en Blade Runner (1982), una de las películas más icónicas de la ciencia ficción. (A CONTINUACIÓN TODOS LOS SPOILERS DEL MUNDO, avisados estáis)

Roy y Pris

Dado que el amor es un sentimiento profundamente ligado al ser humano, en la película es utilizado para dotar a los replicantes de un halo de humanidad que hace que el público empatice con ellos, más allá de la brutalidad de sus actos, convirtiendo «lo humano» en un término difuso y no necesariamente positivo. Los replicantes disfrutan de unos sentimientos que originalmente les han sido negados por sus constructores y los apuran con rapidez compulsiva, acuciados por el tiempo que se les termina. No tienen dudas sobre la fuerza de su relación, son diferentes al resto del mundo, y entienden que ese amor fugitivo y proscrito solo puede surgir entre los de su especie, mientras descubren otros sentimientos adicionales a partir de su relación sentimental: dolor, tristeza, deseos de venganza ante la muerte del ser querido, etc.

Este torrente de emociones de difícil control contrasta, por otro lado, con la manera fría e interesada en que Pris aprovecha la atracción sexual que ejerce sobre los hombres (no en vano es un «modelo básico de placer») para conseguir que JF Sebastian les facilite el acceso a su creador.  Fuera del ámbito sentimental entre replicantes no hay sitio para emociones positivas ni para la empatía hacia los humanos (excepto al final, en el caso de Roy…). Aquí Pris se muestra como una desapasionada máquina que hará cualquier cosa para conseguir su objetivo.

Deckard y Rachel

Durante los primeros encuentros entre Rick Deckard y Rachael, no parece que vaya a surgir el romance. Deckard  está de vuelta de todo, ha estado casado (según comenta la voz en off en las primeras versiones) y aparece hastiado y forzado a realizar un trabajo que claramente detesta. Rachael, por su parte, aparece como un personaje un tanto soberbio. Ella está orgullosa de su cercanía con su mentor Eldon Tyrell y de formar parte de una empresa que tanto está haciendo por la humanidad. Solo ve a Deckard como una representación de la resistencia y falta de miras que cierta parte de la opinión pública tiene sobre el trabajo de la Tyrell Corporation. Divertida, no opone ninguna resistencia a pasar el test de Voight-Kampff, solo para dar una lección al policía sobre la inutilidad de los medios de detección aplicados. Desde luego no parece que sean las mejores circunstancias para que florezca el amor.

Una vez que los acontecimientos se precipitan y Rachael es descubierta como replicante, la relación entre ambos cambia sensiblemente. No hay amor aún, pero la replicante apela a los sentimientos de Deckard, primero para reafirmarse sin éxito como humana, y luego pidiendo ayuda y protección. Tras unas experiencias traumáticas en común (muertes violentas de Zhora y Leon), la relación entre ambos se estrecha hasta dar lugar al momento romántico que desemboca en un acceso carnal primitivo, casi violento (muy bien reflejado por los actores, que por otra parte se detestaban).

Los dos son conocedores de que están infringiendo un tabú: la relación sentimental entre un humano y un ser manufacturado, que va mucho mas allá de las aceptadas relaciones lujuriosas con replicantes diseñados especificamente para la prostitución.

Aunque a diferencia de los replicantes, ellos no tienen fecha fija de caducidad, se sienten agitadamente acuciados por la volatilidad de la situación, siendo conscientes de que en cualquier momento podrían ser asesinados por los replicantes restantes o por otros blade runner enviados para dar caza a Rachael.

Esta relación amorosa va calando en la percepción de no humanidad que Deckard tiene de los replicantes, empezando a cuestionar su propia realidad como humano (sueño del unicornio) y su propia existencia, enfrentándose durante el resto de la película al dilema de tener que cazar y asesinar al grupo replicante, para terminar el trabajo cuanto antes y poder huir con su nuevo amor, mientras es consciente de que los sentimientos que aparecen en los replicantes los hacen en muchos casos, más humanos que los propios humanos.

#MuerodeamorCYLCON

1 comentario en “Amar en tiempos lluviosos: el amor en Blade Runner, artículo de Manuel J. Linares”

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