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El imperio resplandece, un relato de Octopus

#orgullofrikiCYLCON

—¿Ya estamos todos? Veo incluso que, al lado de los habituales, comparece alguno más. Preséntate, rango y departamento.

El lagarto peludo (no creáis que es nada fácil explicar cómo puede salir pelo de unas escamas) verbalizó a través de su traductor.

—Chouak, inspector, delitos contra la fiscalidad.

El jefe parecía siempre de mala leche, pero hoy el habitual color rojizo de la coraza estaba de un añil oscuro.

—Bueno, tenemos a Hacienda con nosotros. Espero que tengáis las declaraciones en orden.

Incómodo escalofrío en la parte de la concurrencia de sangre caliente. Los representantes de sangre fría miraron ligeramente hacia abajo.

—Chouak, este es el grupo de asuntos exteriores. Habíamos convocado esta reunión para que el inspector N´gollo nos reportara los resultados de su operación de infiltrado en el planeta 25,03,258. Solo una breve introducción inicial. El inspector debía desplazarse al planeta, monitorizar si lo que se había denunciado era una gran conspiración contra la política imperial, y detener al o a los responsables, claramente viajeros galácticos. Antes de que lo preguntéis, ni yo mismo entiendo muy bien como en un sitio de mierda, que no conoce la existencia del Imperio, se puede conspirar contra el Imperio. Y luego, ya iréis viendo como ha ido este asunto. N´gollo, explícanos tu viajecito, y hazlo con cuidado, porque la conclusión final de tu informe dice que a la luz de otro informe complementario, que,  por cierto, cosa extraña, Chouak, no nos ha llegado, la infiltración ha resultado un éxito. Vamos a entusiasmarnos con este éxito.

El coro de risas de la unidad especial nunca había dejado de parecerme un cacareo estúpido, pero ahora que se reían de mí me daba ganas de morder a alguno de mis colegas. Lo de cacareo tenía su lógica, porque cuatro de los catorce asistentes a la reunión eran descendientes de diferentes tipos de aves, y su graznido era no de tono elevado, pero sí persistente. Contuve el  aullido con un ejercicio de respiración, recordé el juramento de tolerancia que había firmado con mi sangre para formar parte de una unidad zoológicamente plural de la Policía Imperial, y comencé mis explicaciones.

—Como bien ha comenzado a explicar el comisario, me desplacé al planeta en cuestión. El planeta, denominado Tierra por sus habitantes, habitual presunción de los ignorantes, está gobernado por una especie de primates muy ocupados en autodestruirse, y es demasiado pequeño y atrasado para haberse desarrollado con normalidad. Consecuencia de su relativo atraso, no ha tenido hasta ahora un encuentro en la fase de conocimiento de la realidad imperial. El objetivo de la operación era investigar un fenómeno que había sido denunciado por los departamentos administrativos, un delito serio de opinión contra el Imperio, cometido con la fabricación y difusión masiva de propaganda subversiva, por todos los medios posibles. Toda esta propaganda subversiva se exhibe, regala, vende y distribuye en todas las formas posibles con la marca Star Wars. Son un conjunto de historias en las cuales unos primates, acompañados de otras especies, luchan contra una malévola representación de individuos de su propia especie que defienden a un Imperio maligno.

—¿Un Imperio maligno?

Había atraído su atención. Era una novedad agradable, porque nunca me hacían mucho caso, tal vez por mi especie. Desde hacía siglos, se pensaba que los nuestros despedíamos un cierto mal olor corporal. Para los detractores, una auténtica peste. Bien es verdad que su momento esto ayudó a nuestra supervivencia en las Guerras del Asco, en las que se confirmó nuestra hegemonía planetaria. Pero eso es el pasado. En fin, no somos populares, y aunque ahora el hedor esté bastante atenuado, una vida sexual variada fuera de nuestra especie es muy improbable.

—Sí. Esta es la base de la acusación. Los primates nobles, heroicos, desprendidos y abnegados, son unos guerrilleros que defienden a una institución llamada la República, mientras los primates digamos «malvados» son imperiales y destruyen a su paso toda oposición, acabando sin duelo con personas y culturas.

Raduk se revolvía incómodo en su cubículo, sin duda demasiado seco para un anfibio, y me interrumpió con un gesto. Raduk me parecía un tipo resbaladizo y ambicioso, y no me caía bien. El edicto de tolerancia no puede obligarme a querer a estas salamandras, bastante hago con respetarlas.

—O sea, si te has explicado bien, en esa narración, ¿los imperiales son los malos y los mercenarios violentos los héroes? Bueno, disparates mayores seguro que hemos oído. Pero, ¿en esta pelea solo intervienen primates?

—Bueno, son los protagonistas, como es lógico, porque es su cultura. Aparecen otras especies en los diferentes episodios de la saga de historias, pero su papel es muy limitado. Ayudan a los humanos a enfrentarse. La mayor parte de las máquinas inteligentes que aparecen, llamadas drones, son imperiales. XGTY 3286 y WP# 421, no os ofendáis; estoy contando su historia. Por cierto, que hay varias especies que han sido retratadas con precisión, aunque la mayor parte de las apariciones son ridículas. Incluso hay un robot que no habla.

Los policías asistentes a la reunión reflexionaban en silencio, hasta que Lupa, tenía que ser Lupa, preguntó:

—¿Y qué especies están bien descritas?

Inspiré despacio.

—Muchas. Algunas de las aquí presentes. La del comisario, por ejemplo. Son unos delincuentes mezquinos, partidarios del Imperio.

El jefe me miró e hizo un gesto despreciativo. Pero el añil subió otro tono y volvió a reñirme.

—Bueno, estos monos cuentan una historia en la que todo el Universo depende de ellos, se pelean, y al final ganan los buenos, que por lo que todos nosotros sabemos, y nos ha costado muchos años, muchas vidas, e innumerable sufrimiento, han sido siempre en todos los planetas, los malos. ¿Y qué? Hacemos un informe, decimos que esta historia no deja de ser una payasada para entretener, y se acabó. ¿Para esto hemos gastado los recursos de los contribuyentes? Ilústranos, N´gollo.

—El departamento administrativo nos advirtió de que esta cultura, en doscientos ciclos más o menos, tomará contacto con nosotros. Y la maniobra está trazada de forma muy meticulosa. Con su permiso, comisario, proyecto hologramas con descripciones de las especies que sa en los films. Los humanos les llamarían «extras». Como podemos ver, la coincidencia es demasiada sobre quiénes son bondadosos, quiénes malvados… Y por otro lado, os enseño otras especies que no salen, pero que se parecen a nosotros, y que pueden salir en episodios posteriores. La saga parece interminable. Y cuando tomen contacto con nosotros, millones de individuos van a tener depositado en el inconsciente que el Imperio es una institución maligna, que determinadas razas y culturas son el enemigo, y que los no humanos y robots son bobos melancólicos, criados sumisos o manifestaciones del mal. Es una propaganda que destruye  la idea del Imperio como alianza de civilizaciones.

Los colegas empezaron a comentar a media voz los hologramas, haciendo chistes xenófobos, hasta que el comisario demandó silencio y me indicó que prosiguiera.

—Bueno, enseguida descubrimos quién era el viajero que había diseñado la operación enemiga. Solo un narcisista compulsivo como él hubiera escogido para nacer como terráqueo un pueblo llamado Modesto. Podíamos dirigirnos a donde estaba, aparecer un día, y decir: «Vale, te hemos pillado». Pero preferimos conocer mejor la permeabilidad social de la infiltración. Y decidimos hacerlo en una de las reuniones masivas que denominan «convenciones». Escogimos la más importante, la Star Wars Celebration, que tenía lugar en una de sus ciudades frías y geométricas, que por supuesto a ellos les parecen preciosas.

»Estas convenciones son inmensas, y en ellas se reúnen decenas de miles de terráqueos, disfrazados de personajes de la serie. Y en ellas venden, compran y realizan todas las formas de explotación comercial posible de todo tipo de objetos, dentro de su estadio tecnológico: films, cómics, juguetes, libros, gorras…

—¿Gorras?

—Sí, una prenda de vestir que tapa la cabeza. Se venden millones de ejemplares de estas cosas en todo el mundo. Los niños juegan y se visten como en la saga.  En los domicilios de los terráqueos hay unos dispositivos audiovisuales elementales en los que se proyectan representaciones en dos dimensiones. Además, hay salas colectivas en las que multitudes de terráqueos se reúnen con gran jolgorio para celebrar las historias más aclamadas. Tenéis que entender que cuando tomen contacto con el Imperio, el planeta en cuestión será el más habitado de los mundos imperiales, dentro de los que son gobernados por especies de sangre caliente.

Zium, el nirvaniano, aprovechó para introducir una de sus habituales cuñas filosóficas.

—Ya se sabe, a mayor cantidad, menor calidad.

—Como os decía, llegué a la convención, conseguí sin problemas falsificar mi inscripción como asistente y pude participar en la misma. De hecho, mis intervenciones en las reuniones en las que se comentaba la verosimilitud de equipamientos o culturas fueron muy apreciadas

El comisario me lanzó una mirada incendiaria y bramó:

—Lo que no tiene mucho mérito, porque solo con la enseñanza secundaria posees conocimientos mucho más avanzados tecnológicamente. Pero además, no solo revelaste conceptos que pueden dar lugar a una colonización cultural, sino, pedazo de imbécil, desobedeciendo una orden directa, NO te disfrazaste  de humano. Sí, amigos, este recesivo  anduvo por la superficie del planeta sin disfraz alguno.

Aguanté el tipo y me mantuve firme. No iba dar ninguna satisfacción  a Raduk y a las gallináceas.

—Claro que me disfracé. Adapté mi sistema respiratorio a la atmósfera del planeta,  hice un tratamiento de ocultación del olor corporal bastante intenso, reforcé con la adecuada gimnasia el bipedismo… En aquel lugar,  si hubiera ido como un primate corriente, entonces sí habría llamado la atención. De hecho, fui muy bien acogido, pero no solo por el nivel de mis conocimientos. Incluso gané un  premio.

—¿Un premio?

—Sí, un premio. Al mejor disfraz.

Debía haber supuesto que de las carcajadas no me libraba.

—Gané un premio, del que me siento orgulloso. De hecho, cuando me tiraban de la cola, si hacía un gesto de fastidio, consideraban que me había trabajado el disfraz. Hicieron constar cuando me otorgaron la condecoración que nunca había visto a alguien que se moviera con el disfraz de forma más realista. Me preguntaban constantemente si había ensayado con algo que llamaban «el Método», que no conozco de nada.

La mayor parte de la concurrencia aceptó la explicación sin problemas. Los colegas más amistosos dejaron caer exclamaciones de felicitación. Y entonces, claro está, volvió Lupa a la carga.

—Pero tu especie no sale en la historia.

—Sí, es verdad. Pero estaba preparado. Como había tenido que conocer al detalle toda la documentación de Star Wars,  expliqué un supuesto papel en el siguiente episodio, que conocía por haber intimado con los ayudantes de guionistas, los responsables de la producción… Antes de que preguntéis de nuevo, el «guion» de ese nuevo episodio parte de la base de que la saga debería explicar en una segunda serie como un conjunto de oligarcas autoritarios de diferentes planetas tenía oprimidas a las especies de la Galaxia, hasta que el Imperio disolvió la República fantasma de dictaduras autóctonas y estableció la autoridad del conocimiento. Nada mejor que decir la verdad para ser coherentes en una mentira. Tampoco os creáis que les sonaba demasiado raro. Claro, cuando hablaban del Imperio no era una representación de los sabios, sino otra cosa.

Relativamente despejados los nubarrones de mi intervención, el Comisario me instó a que concluyera con los resultados del trabajo policial.

—Bien, en cuanto al delincuente autor intelectual de las ideas de la saga Stars Wars, la detención y sustitución por el doble adecuado se realizó sin ningún problema. De hecho, seguía de forma superficial las convenciones y creo que cuando vio en alguno de sus medios de comunicación una foto… (esto es, una representación visual bidimensional) empezó a atar cabos. No opuso demasiada resistencia. Además había tenido la desfachatez de llamar a la orden de caballeros benévolos que salvaban a la República como su planeta de origen. Parece que en su Universidad era ya conocido por sus ideas extremistas contra el Imperio, y había constituido una orden secreta que debía liderar un movimiento opositor, pero ninguna de sus actividades fructificó. Entonces se le ocurrió convertirse en un aventurero y viajar a uno de los planetas de la frontera, al límite de tomar contacto con la Galaxia. Llegó a 25,03,258, se dotó de un personaje terráqueo y empezó a ganar dinero, a la vez que con unos conocimientos básicos sobre mecánica, astronomía, sociología y demás, hacía propaganda antiimperial. Nos dio una tabarra considerable antes de embarcar en el viaje de vuelta sobre unos premios que había conseguido, que llamaban Oscar por el tío de no sé quién, y que quería llevarse a la celda.

—¿Pero cómo acabaremos con su legado putrefacto?

—Analicé con la central varias posibilidades de acabar con la saga, pero ninguna de ellas era factible. Todos los escenarios discutidos nos parecían claramente contraproducentes. Llegados a este punto, reuní la información y volví a casa. «Hogar, dulce hogar», como dicen los terráqueos.

—Vamos a ver, inspector. Has reunido la información, el autor de la fechoría ha sido detenido, no podemos hacer nada para evitar la propagación de esta sarta de calumnias.  Debíamos haber mandado una patrulla de segunda a recabar datos y realizar la detención sin montar ningún numerito, que yo ya sé lo que significan la «televisión», las «redes», las «fotos», y de todo esto ya hablaremos. ¿A esto lo llamas tú un éxito?

Chouak pidió la palabra con la garra delantera izquierda.

—Un gran éxito, brillante comisario. Antes de nada, debo rogar que se me excuse. En el departamento de fiscalidad tenemos la mala costumbre de no soltar… quiero decir,  trasladar, la información. He traído copias. En el informe complementario, además de corroborar lo contado por N´gollo, que ha trabajado siempre con nuestra superv… nuestro apoyo, damos datos complementarios. El doble del detenido es uno de nuestros mejores agentes, y va a hacer un trabajo excelente, se lo garantizo. Por otra parte,  nuestros servicios ya se han infiltrado en la compañía que difunde todo este material nefasto en las limitadas mentes de los terrícolas. Y con el clon sustituyendo al subversivo y nuestra ayuda vamos a cambiar la historia paulatinamente, hasta el punto de que dentro de escasos ciclos, nadie la conozca. Desde luego el trabajo de mercadotecnia vinculado a este montaje es impresionante. Que yo conozca, nunca en toda la Galaxia se ha ganado tanto dinero de tantas formas con una simpleza semejante. La buena marcha de las finanzas de la saga Star Wars permitirá restaurar en parte nuestro deficitario Tesoro, lo que nunca viene mal. Naturalmente, el Inspector N´gollo percibirá una gratificación (rápida mirada y corrección)… extensible por supuesto a todo este equipo y, ejem, a su superior. Elaboraremos el nuevo episodio y, para su tranquilidad, comisario, la especie del inspector saldrá como protagonista… esto, también la especie del señor comisario se verá retratada como merece. El nuevo film se llamará El Imperio resplandece.

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