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…en la misma piedra, un relato de Marco Granado

El invierno era suave, como son siempre los inviernos en las costas del Tirreno, y el sol calentaba esa mañana. Una basterna con las cortinas echadas subía por el camino de tierra hasta la villa de Marco Pronio, precedida por un criado a caballo. «Alguna dama romana que viene de visita», pensarían a su paso los capataces y los músicos que se encontraban. Fue Nerón, el gran impulsor de las artes, quien impuso por decreto que liras y cítaras amenizaran el trabajo de los esclavos en los campos. Nadie les preguntó nunca a estos su opinión al respecto, aunque se tuvo noticia de alguna revuelta, sin mayor recorrido, provocada por cantantes que desafinaban en exceso. La breve comitiva había atravesado ya plantaciones de trigo y vides, y caminaba ahora entre olivos. Corría el tercer año del reinado de Marco Aurelio Antonino Augusto, al que la posteridad conocería como Heliogábalo. Eran tiempos de paz. Sigue leyendo «…en la misma piedra, un relato de Marco Granado»

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