Nuestros socios escriben

Muñecos, un relato de Marco Granado

El director puso cara de estar chupando un bombón de limón relleno de mierda. Por encima de su cabeza giraba un holograma de la residencia «Crepúsculo dorado». De vez en cuando la imagen tridimensional se centraba, como si hubiera un zoom, en una escena concreta. La de ahora mostraba a un enfermero joven y una sonrisa de oreja a oreja que cambiaba la ropa interior superabsorbente a una anciana con una sonrisa aún más grande. Sigue leyendo «Muñecos, un relato de Marco Granado»

Anuncio publicitario