Nuestros socios escriben

Cuenta la leyenda: Güela, por Isabel Pedrero

La anciana se despertó cuando los primeros rayos de sol comenzaban a clarear el cielo. Le gustaban las mañanas, sobre todo las mañanas de verano como aquella, en la que el aire se colaba limpio y fresco por las ventanas abiertas. Se echó una toquilla sobre los hombros y salió al exterior, llenando sus pulmones de naturaleza viva. El Lucero del Alba brillaba aún con fuerza y los pájaros todavía no habían comenzado a trinar. Pudo ver la sombra de Lobo acercarse con paso tranquilo hasta colocarse a su lado, restregando el lomo contra su pierna. Sigue leyendo «Cuenta la leyenda: Güela, por Isabel Pedrero»

Anuncio publicitario