Visto/leído

Lo que nuestr@s soci@s han LEÍDO en marzo, recopilado por José Luis González

Queridos lectores, este mes vamos a empezar duro. No obstante, es así como se forjan los escritores y los lectores: entendiendo bien lo que se está leyendo. En ese sentido, Marco se nos desnuda literariamente hablando y plantea algunas dudas, que un servidor comparte, sobre determinadas maneras de hacer las cosas (y las ediciones).

Marco Granado: «Con Subsolar, he acabado la trilogía de Emilio Bueso, Los ojos bizcos del sol. Continúa el ritmo trepidante, la imaginación desbocada y la narración en orden cronológico y en un único escenario, santo y seña de las dos anteriores. Vaya por delante que es buena ciencia ficción, entretenida (aunque al final se haga un poco pesada), y que me alegro de haberla comprado y leído.

(Atención: a partir de aquí puede haber spoiler). Me da la impresión de que Bueso ha intentado explotar sus virtudes y ocultar los defectos de su escritura en esta saga. Si cuando cambio de escenario o de línea temporal los libros pierden ritmo, pues lo compenso con mucha tralla y sigo a lo mío. Ya en el segundo libro a veces me daba la impresión de que algunos capítulos estaban más para lucimiento del autor que por necesidad de la historia. Esa sensación se refuerza al final, por más que la batalla a la que van enfocadas las páginas precedentes esté razonablemente bien resuelta. El final me ha parecido algo flojo, es la continuación lógica de la historia pero, después de tanto desparrame creativo, eché de menos un último giro que fuera más allá de un deux ex machina tecnológico, por mucho que tenga sentido. De todas formas, si Los ojos bizcos del sol los hubiera escrito alguien nacido en Wisconsin lo estaría petando. Compradla, que está en edición de bolsillo, o por poco más de 10€ toda la saga en ebook.

Para desintoxicarme de tanto caracol y climas extremos, nada mejor que los clásicos. Y aprovechando que estábamos en el mes de Dick, he releído Fluyan mis lágrimas… (en una edición bastante más antigua que la que sale en la foto). Creo que no podría decir nada que no haya salido en la tertulia de CYLCON. Como me quedé con un sabor de boca un tanto añejo, antes de empezar otro libro cayeron algunos relatos de siempre. El hombre que amó a la faioli o No tengo boca y debo gritar me siguen pareciendo unas maravillas.»

Bueno, tan duro no ha sido, no hay de que asustarse. Es cierto que la trilogía se ha hecho esperar. Es cierto que no han funcionado muy bien los tiempos de espera entre volumen y volumen (la pandemia tuvo algo que ver, claro), y es cierto que hay rellenos para llenar los tres libros pero… preguntarle al Sanderson y otros de su estilo sobre como llenar páginas y páginas. Solo que en la piel de toro somos mas papistas que el Papa y Marco vuelve a tener razón: ¡comprad el libro como si de un yanki se tratara y veréis!

Manuel J. Linares: «Intrigado por la cosecha de buenas críticas de algunas compañeras cylconitas, decidí dar una oportunidad a Carcoma de Layla Martínez y no me defraudó. Hacía tiempo que no devoraba un libro tan rápidamente. Esa atmósfera claustrofóbica y angustiosa que crea hace que la casa acabe siendo un personaje más, logrando una visión original y muy nuestra del mito de las casas encantadas y sus fantasmas, por lo que no puedo estar más de acuerdo con mis compañeras. Totalmente recomendable.»

Yolanda Fernández: «Este mes de género he leído poco, pero me he propuesto bajar la pila de pendientes, sobre todo en el tema de relatos más o menos cortos. Y para empezar a cumplir mis propósitos (esta ver creo que sí lo voy a conseguir) qué mejor lectura para arrancar que las de mis compañeras cylconitas, Patricia Reimóndez y Beatriz Alcaná (ambos disponibles en Lektu). Patricia en Error 404 nos cuenta cómo evoluciona la relación entre Ada y Fi, un relato bonito y gracias a la maquetación muy agradable de leer. Y el neoruralismo chungo de Beatriz en Diecisiete fiambres me ha gustado mucho, la relación entre Micaela y la Resurrección hace, que aun conociendo toda la mierda que envuelve a don Federico y toda su ralea, se te quede buen cuerpo al terminar un relato.»

De Carcoma no sé nada. Pero de Patricia Reimóndez y Beatriz Alcaná podéis preguntarme… O mejor os leéis sus entrevistas en la nueva sección. La de Patricia ya. La de Beatriz próximamente. Que estamos que lo tiramos, oigan.

Kate Lynnon: «¡Hola, Páter! (nunca sé si es con tilde o no). Mi leído de este mes va a ser muy breve porque lo único que he hecho ha sido continuar con los relatos que me faltaban de Un corazón atribulado de George R. R. Martin.

Como los relatos de esta antología son más extensos que los de las anteriores, solo me faltaban dos para terminarla: «El caballero errante» y «Retratos de los hijos». Aunque este último ya lo había leído en otra recopilación, las partes más crudas de esta historia de un escritor obsesionado con su trabajo y alejado de su familia me siguen haciendo sufrir… y me sigue matando la forma en la que Martin nos la mete bien doblada con el final. En cuanto a «El caballero errante», este es el primero de los Cuentos de Dunk y Egg, una serie de novelas cortas ambientadas en Poniente años antes de los hechos de Juego de tronos. Para una fanática de la saga Canción de Hielo y Fuego como yo, encontrarme con nombres ya familiares como Targaryen o Baratheon y sitios como Vado Ceniza es como volver a casa.

Eso es todo lo que te puedo contar hasta ahora. He empezado a leer una novela de ciencia-ficción bastante curiosa, pero como solo llevo tres capítulos será mejor que la deje para el leído del mes que viene si es que consigo terminarla.»

Bueno, entrar en referentes sobre Martin, sobre Canción de hielo y fuego, ya es bastante cosa Kate. Eso sí, ¿Seguimos hablando de llenar páginas y páginas…? Y Páter se escribe con tilde. Con tilde de José Luis… (si supiera poner una carita amarilla riéndose, la pondría).

Beatriz Sánchez: «Este mes he leído un poquito más de género. Ya no me siento tan mala cylconita. Para empezar, una novela de terror y fantasía oscura que me ha gustado mucho: Bosque, de Lola Llatas, publicada por Obscura. Un cuento de lo más tétrico que cayó en el club de lectura de la revista Droids&Druids. Luego, El mundo encantado de Castilla y León, de Jesús Callejo con ilustraciones de Tomás Hijo. Todo muy del terruño y muy chulo. Y para terminar un libro de ensayo, La inquietante historia del horror, de Darryl Jones, decano de la Facultad de Artes, Humanidades y Ciencias Sociales en el Trinity College de Dublín y especialista en literatura de temática sobrenatural. Muy ilustrativo y ameno de leer, pero se me ha hecho corto y demasiado introductorio.»

Beatriz siempre en formación. En formación cultural, no militar, que enseguida les damos a las palabras contenidos que no tienen. Para eso, Beatriz: experta en decir siempre lo que quiere decir, y con buena precisión (leer sus cosas y veréis). Ahora estudia literatura de temática sobrenatural. ¿Será para hacernos reír con sus historias?

Marta Rodríguez: «Este mes, solo leído, y todo terror, para que no me quiten el carné de cylconita por puntos.

Carmilla, de J. Sheridan Le Fanu. Pocos libros con tanto «hype» como este y la verdad es que no me ha decepcionado en absoluto. Es una de las primeras historias de vampiros, anterior incluso a Drácula de Bram Stoker. Aquí la vampira es la bella y malvada condesa Mircalla, supongo que inspirada en otra famosa y sangrienta condesa, Isabel Báthory. La única pega que le pongo al relato es que, al haber influido en todas las novelas y películas de vampiros posteriores, todo te suena y apenas te sorprende. Por eso hay que leerla con ojos «arqueológicos» y disfrutarla.

Cuentos góticos, de Emilia Pardo Bazán. Doña Emilia haciéndolo todo bien, como siempre, aunque no pase de ser una curiosidad entre sus obras. Como el siguiente libro, si tuviera que escoger o recomendar uno de los muchos de sus autoras, me inclinaría por los realistas.

Cuentos góticos, de Eliizabeth Gaskell. Para mí más que «góticos» serían de misterio, algunos casi policiacos al estilo de Wilkie Collins. Mis favoritos son «La historia de la vieja niñera» y «La bruja Lois», quizá por ser los que más pertenecen al género.

Noche de difuntos del 38 (MalnaZidos), de Manuel Martín. Qué bien me lo he pasado, oiga. Estaba en Kindle Unlimited y lo cogí sin mucha fe, porque no hacía más que ver anunciar la peli en la que lo han adaptado. Y porque a mí si me juntas nazis malvados, republicanos zombis y la batalla del Ebro, ya me has ganado. Me lo ventilé en una noche y estoy por releerlo de lo mucho que me ha gustado. El autor es de Zamora, ¿no podríamos ficharlo?»

Entramos en la zona oscura. Este mes Marta se ha sumergido en zonas peligrosas, tétricas, lúgubres. De dar miedito, vamos. Y por lo visto se lo ha pasado requetebién. Los que leéis esto podéis ir haciendo lo mismo: haceros con esos libros y disfrutarlos.

Jorge Pérez García: «Mi única lectura ha sido En las montañas de la locura, de H. P. Lovecraft. Es lo primero que leo de este autor y, sinceramente, creo que me he equivocado de obra con la que adentrarme en su famoso imaginario y el horror cósmico. Difícil y espesa, tuve que obligarme a terminarla. Esta experiencia me dice que, para quienes quieran adentrarse en el mundo de pesadillas de Lovecraft, es mejor buscar a alguien que te guie y recomiende por dónde empezar.»

Está claro que para leer al genio de Providence tiene que haber tripas, y no todo el mundo tenemos esas tripas. Entiendo a Jorge porque cuando me acerqué a Lovecraft (a través de una antología de relatos antigua, robada de la biblioteca del cuartel, cuando hacia la mili), salí confuso. Desde entonces, a Lovecraft le he leído en pequeñas dosis, hasta que descubrí sus versiones en novela gráfica, mucho mas digeribles y de las que os hablaré en un NUEVO apartado dedicado a Juegos, videojuegos y TEBEOS. Por cierto, Jorge: hay una versión en tebeo de las montañas de la locura. A mí me gustó bastante.

José Luis González: «Este mes de marzo he tenido DOS inmensas suertes, y otra pichi-pacha en mis lecturas. El pichi-pacha ha sido, como a Marcos, el tercer volumen de la trilogía Los ojos bizcos del sol de Emilio Bueso. Leí con fruición el primer volumen. El segundo me pareció una narrativa “de paso”, muy frecuente en obras de tres volúmenes: generalmente el del medio es un volumen de transición, pues la trama ya está planteada en el primero y la conclusión se deja para el tercero. El del medio queda siempre como paisaje. Me pasó lo mismo con La leyenda del Navegante, de Rafael Marín, en su momento y con alguna otra historia. Sin desmerecer esos intermedios narrativos, que suelen ser amenos, o como poco interesantes también, el valor de esas narraciones se circunscribe a sus finales y ahí me quedo corto: Todavía no llego a ese final de Los ojos bizcos del sol. Espero acabar el mes que viene, que lo tengo ganas.

Las suertes de este mes son las lecturas completas de todo lo publicado por Patricia Reimóndez y Beatriz Alcaná. Mentiría si no os contara que lo he hecho para poder entrevistarlas con un cierto criterio. Pero mentiría más si no admitiera lo bien que me lo he pasado. Si queréis saber como son cada una de ellas vais a su sección en el blog. Aquí solo vamos a hablar de sus historias:

Relatos como M.E.M. Project y Jota, La señorita Pérez y la tienda de antigüedades, la última generación, Radiocasete o error 404 ya definen muy bien el estilo narrativo de Patricia Reimóndez que en Nía se sale. Una novela corta que, pese a su sencillez narrativa, nos transporta al lugar de unos personajes tan, tan cotidianos y sencillos que terminan por emocionarnos al final de la historia.

Volver a Enna y El huésped de Anníceris, los primeros relatos de Beatriz Alcaná (firmados como Beatriz García Sánchez) ya nos adentran en la complejidad narrativa de la escritora. Pese a su buena dinámica narrativa, limpia y rápida de leer, Beatriz juega constantemente con mitos o leyendas que subyacen por detrás de sus textos y que el lector espabilado debe buscar (si, si, en Google, ¿dónde sino?) para aportar un contexto más a la historia. Sin embargo, no hace falta que investiguéis porque las historias se entienden siempre por sí mismas. Beatriz ha ganado unos cuantos premios, o se ha acercado a ellos, pese a su breve producción, lo que es señal de una buena aceptación. Sus relatos son entretenidos, divertidos, pavorosos y perfectamente construidos. Y para guinda, un privilegio de lector “Z” (el que lee un manuscrito premiado antes de ser editado): Spolia, reciente finalista -segundo puesto a décimas del primero- del UPV de este año. Un relato ciberpunk, ambientado a finales del siglo pasado y principios de este, justo en la época del vapor, pero con una tierra distópica, herida ya por los actos de los hombres. En ese ambiente desambientado (polos fértiles, centro de la tierra desértico) se desenvuelve la historia de Enrico Enea, un personaje que merecerá la pena leer. Según fuentes de la UPV, la historia será publicada en PDF este año, pero sin fechas.

Un amigo mío me ha dicho que “lector Z” se pronuncia “lector jeta”. El hombre es un poco tartaja, el pobre.

Y aquí acaba la historia por este mes. Es una alegría inmensa ver como se están leyendo obras de buena calidad. Ver como se encuentra en estas lecturas diversión, entretenimiento, cultura y, en muchos casos, criticas a ciertos modos de comportamiento que nos han de ayudar a crecer individualmente. Para eso sirve la ficción, se arrope con lo que se arrope.

Hasta el mes que viene.

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