Visto/leído

Lo que nuestr@s soci@s han LEÍDO en octubre, recopilado por José Luis González

Bienvenido de nuevo, lector. Como ya es costumbre presentamos a últimos de Noviembre la literatura de género que hemos leído en el mes anterior. Debo decir que en este caso, las aportaciones de los participantes, en materia de lectura, son escasas (salvo Antía que lee por todos). Que si el bajón post-Hispacón, que si un repentino furor para escribir y participar en las innumerables convocatorias de premios y editoriales, que si una pequeña gran indolencia a favor del arte visual… Quien sabe: un poco de todo hace que las colaboraciones del mes de octubre hayan quedado algo mermadas.

Pero, gente, yo soy un poco pesado y me he permitido rellenar este LEIDO con una nueva novela, aún no leída por nosotros. Así que dispondréis de un buen número de obras para escoger y disfrutar. De nada.

Kate Lynnon: «El jardín de Suldrun (Trilogía de Lyonesse I, Jack Vance): Tras terminar con Refugio del viento (George R. Martin y Lisa Tuttle), empecé con la Trilogía de Lyonesse, de Jack Vance, la última de mis adquisiciones de la oferta especial de Gigamesh. No sé cuánto aguantaré, pues de momento el primer volumen de esta trilogía me está resultando muy raro y he interrumpido su lectura para ponerme con algo que me apetece más. Parece una especie de parodia de la fantasía tradicional, con sus rencillas políticas entre reinos, y de los cuentos de princesas».

A mí me pasó lo mismo. Y es que la fantasía, en los USA, no llegó a buen término hasta que aparecieron las primeras novelas escritas por mujeres. De ahí que Lyonesse beba de la fantasía europea sin entenderla en profundidad. Aun así merece la pena darle una oportunidad porque descubriremos en toda la trilogía aportaciones geniales de Vance, como no podía ser de otra manera, ya que era el más imaginativo de todos los autores de su época. La mayoría de sus novelas ya eran un síntoma, un germen, de lo que luego sería la novela fantástica americana.

Antía Bacelo: «Hola, nos pasamos de nuevo por aquí para hablaros de los libros que hemos leído en este pasado mes de octubre. Nos hemos quedado en la cifra de 11 libros, aunque nos hubiera gustado igualar septiembre, que leímos 12. Esperamos poder aumentar el número de libros leídos en noviembre, ya que tenemos vacaciones y podremos dedicarnos a leer (aún más), aunque tenemos algún que otro libro de más de 700 páginas esperándonos, y no sabemos si podremos cumplir nuestro objetivo. Enviadnos ánimos, y horas, muchas horas.

Bueno, vamos al lío.

Los irregulares de Nanking Road, de Silvia Aliaga. No teníamos claro si adentrarnos en esta historia porque de esta autora hemos leído otro libro que ha escrito a cuatro manos con una compañera y, aunque la historia no nos disgustó, no ha sido un libro completamente para nosotros. Pero en la historia de los irregulares, un retelling de Sherlock Holmes, hemos encontrado un pequeño refugio donde hemos podido disfrutar de una historia muy bonita, además de mucha intriga. Y como pudisteis ver en nuestras lecturas de septiembre, la intriga nos gusta mucho. Hemos de avisar que es un libro bastante juvenil, por lo que hay detalles que podrían no encajar con todo los lectores.

Amanda Black: El último minuto, de Bárbara Montes y Juan Gómez-Jurado. Aquí debemos reconocer que no contamos con parcialidad. Amanda es un personaje que nos gusta mucho y vamos a leer todos sus libros. Poco a poco conseguiremos leer todos. Cierto es que son historias para jóvenes de 8-12 años, pero a nosotros nos gustan mucho para intercalar entre novelas más densas.

Las primeras quince vidas de Harry August, de Claire North (traducido por Jaime Valero). Hemos tenido la oportunidad de conocer a Claire en la Hispacón que se celebró en septiembre en Ferrol, y es una autora que podríamos llegar a seguir muy de cerca. Si bien es cierto que tiene una forma de escribir muy peculiar, también reconocemos que la historia de Harry August nos ha enganchado y la hemos disfrutado sobremanera. Así que os la recomendamos a todos los amantes de la ciencia ficción.

Roger Ax. La divertida historia de España, de Carlos García Retuerta. Este libro lo hemos visto de casualidad en la biblioteca que tenemos al lado de casa (tenemos la suerte de vivir al lado de la biblioteca más grande de la ciudad) y nos lo hemos traído porque de este autor ya hemos leído en su día Roger Ax. La divertida historia de la humanidad. Así como el libro de la historia de la humanidad nos gustó mucho, el de la historia de España se nos ha hecho bastante aburrido. Puede que solo haya sido porque el primer libro que leímos de Retuerta fue por allá cuando teníamos 12 años. Ahora con 36, el humor de Roger Ax ya no es tanto para nosotros. Aunque sí que nos parece un buen medio para dar a conocer a los más jóvenes la historia de nuestro país.

El ferrocarril subterráneo, de Colson Whitehead (traducido por Cruz Rodríguez Juiz). Propuesta para leer en el mes de octubre en el club de lectura de nuestra ciudad en el que estamos apuntados. Ha sido un gran descubrimiento que nos cuenta, desde la ficción, una historia muy dura que no deja de ser cierta. Todo lo que solíamos leer de nuestra historia estaba ambientado en la II Guerra Mundial, y con este libro nos hemos adentrado en los Estados Unidos de 1880/1890 donde aún existía la esclavitud, así que ya sabéis por dónde van los tiros. Es una historia muy recomendable, pero no apta para cualquiera, desde luego.

Innombrable, de Caryanna Reuven. Es el primer libro de la autora que leemos (aunque tenemos más en casa esperando a que les hinquemos los dientes) y nos ha parecido, literalmente, sublime. Es una historia de ciencia ficción, que incluye un thriller entre sus páginas y que nos ha mantenido enganchados al libro de principio a fin. No podemos hacer más que animaros a leerlo.

Huérfanos del sueño, de Andrés Zelada. También ha sido el primer libro que leemos de este autor y podemos decir que es uno de nuestros favoritos de este año (el de Innombrable también, no lo vamos a negar). Nos ha hecho un relato que, por desgracia se repite a lo largo de toda la historia, pero desde un mundo distópico que nos ha parecido, aparte de muy creíble, un aliciente para querer más historias escritas por Andrés, y tenemos aún dos más en casa.

Llamando a la Tierra, de Andrea Penalva. Creemos que este, y otro libro del que hablaremos un poco más adelante, han sido los dos grandes descubrimientos de la Hispacón y de la editorial Cerbero. No queremos adentrarnos mucho en los motivos, porque forma parte de un proceso que nosotros estamos viviendo ahora mismo, pero sí nos hemos sentido muy identificados con Gabriel, uno de los personajes de esta historia. Os aconsejo leerla. A nosotros nos ha durado muy poco tiempo. Esperamos poder leer más libros de Andrea en un futuro no muy lejano.

Hadas errantes, de Adella Brac. A Adella también la hemos conocido en la Hispacón, y nos hemos agenciado este libro suyo. Es una historia muy tierna que nos ha dejado muy buen sabor de boca. El único “pero” es que nos ha parecido muy corta, y las historias de hadas nunca pueden ser cortas.

La bestia, de Carmen Mola. Esta ha sido la mayor decepción de este año. Y creemos que lo vamos a dejar así.

36, de Nieves Delgado. Este libro nos ha dejado tan marcados como Llamando a la Tierra, de Andrea Penalva. Nos ha removido mucho las emociones y hemos conectado mucho con los personajes. Espero poder leer más historias de Nieves ahora, ya que nos ha gustado mucho la trama de este libro tan especial y su forma de escribir.

Y hasta aquí lo leído en octubre. Acordaros de mandarnos ánimos para noviembre».

¿Qué puedo decir? Muy de acuerdo con 36, Llamando a la tierra, y la mayoría de ellos (no mucho con los juveniles, pero es que estoy muy carroza, perdóname Antía). Y desde luego coincido con lo que no “Mola”.

Yolanda Fernández Benito: «De todos es sabido que vísperas de mucho, días de nada… mira que en septiembre había cogido carrerilla. Todo esto para decir que este mes solo he leído La caverna de José Saramago. Confieso que no fue elección propia, sino de uno de los clubs de lectura en los que intento participar, pero una vez cogido el aire a la forma de escribir del buen señor he disfrutado de esta sutil distopía en la que el centro, la utopía de otros, no es tan maravilloso como lo pintan».

Claro, entre consultar diccionario a cada rato, releer una y otra vez las frases en busca de la coma perdida y etcétera… ¡Es que no da tiempo para más!

Alfredo Herrero: «En octubre releí El bosque oscuro (segundo libro de La trilogía de los tres cuerpos) para el club de lectura de Lola Mérida. Me gustó más que el primer tomo, ya que los personajes tienen más profundidad y la trama y los escenarios fueron más emocionantes. De la ciencia ficción actual diría que es de las trilogías más potentes, tanto en divulgación como en aventura.

Comencé los deberes del Luminaria de Zaragoza con Todas las chicas descalzas, de Nieves Mories. Me recomendó esta antología Yolanda (Gusapira, por si no os dabais cuenta), y no falla la tía: me han encantado la prosa de Nieves (por bonita), sus personajes y la perspectiva desde la que narran. Dicho así puede parecer que las historias no son de terror, pero nada más lejos: lo macabro escrito de forma bonita me atrapa. Ah, incluye La chica descalza en la colina de arándanos, vamos, una ganga de edición.

Para otra tertulia en el club de lectura de Lola tocó leer Ubik, de Philip K. Dick. Aluciné con esta obra, sus giros y las rocambolescas situaciones de las que cuanto menos sepas, mas disfrutarás. Fui a por pan y me traje un neumático: limpio y exclusivo. Ese sería un buen epitafio para tan magna obra.

Proseguí con 36, de Nieves Delgado. Las ideas de esta autora me fascinan, pero lo que más valoro del libro es la humanidad que desborda. Muy apropiado para quien piense que la ciencia ficción son solo naves y marcianos.

Terminé las lecturas del género con Aranmanoth, de Ana María Matute. Reconozco que me costó entrar en su mundo, pero una vez en él me calaron las emociones. Me parece un libro para leer con calma, porque la prosa de la autora lo pide: no por ser complicada, sino bonita. Leí una vez a la autora que por cada hora de escritura, invertía otras cinco en corrección, de ahí lo certero de cada frase».

¡Emocionado! En este mundo de terror y fantasía me congratula ver como alguien encuentra valores en las obras de ciencia ficción mencionadas por Alfredo (aunque tiene leído de todo, ¡eh!)

Hay una frase, la primera, que me zozobra: “…releí El bosque oscuro…” ¿Eso es que has leído la trilogía completa? Si es así, me asombra tu aplomo, porque el tercer volumen, quizá no tan académico ya, está lleno, lleno, de planteamientos de esos que nos gustan un montón. En concreto esa teoría de un universo… (y hasta aquí puedo leer).

Ahora entremos en el bonito apartado “Novedades del mes” o de ahora mismo, si queréis. En este caso, os señalo una sola novedad:

El enemigo común, del cylconita Andrés Granbosque. Según su autor: “Es mi primera novela, una historia muy personal sobre venganza y supervivencia. Una feroz crítica social, prometo que no habéis leído nada igual”. Apostamos por ello. Una primera reseña de la obra:

«David Sánchez: El enemigo común me ha parecido un relato envolvente desde la primera página hasta su sugerente final. La ópera prima de Andrés Granbosque sorprende con una ficción de cocción lenta e intimista. Es el extenso relato de un ser humano desprovisto de cuerpo pero con un cerebro intacto que mantiene sus metas de supervivencia a través de sucesivas fundas transitorias de cuerpos prestados o supuestamente donados a los que debe liberar de enfermedades o adecuar para otros. El hipotético alcance de la inmortalidad que este avance científico conlleva no distrae el verdadero objetivo del protagonista quien solo ve en él un trabajo y una forma de poder alcanzar un cuerpo apropiado, “suyo”, con el que vivir con “normalidad” y anonimato hasta que llegue el fin al que estamos destinados todos los mortales. No lo tendrá fácil. El sistema y alguna gente mala lo pondrán en peligro todo. El protagonista habrá de sortear con estoicismo y algo de cinismo todos estos obstáculos, si bien se permitirá algún que otro placer durante el camino.

Para la narración se eligió el formato de un diario, junto a su cerebro lo único que no cambia en el transcurso de la historia, como forma de comunicar a sus lectores (sentirás que el autor te escribe a ti) los esfuerzos que realiza para mantenerse cuerdo dentro de la situación paranoica, oscura, y por momentos inquietantes, que vive. Una metáfora de la vida misma. La inmortalidad, la lucha individual contra un sistema al que buscará vacíos legales, la ayuda interesada de gente cuando las circunstancias señalan a un enemigo común que les une, la visión de un alma fantasmagórica encerrada temporalmente en un cuerpo o la existencia de un Dios trastornado con personalidades múltiples, son algunos de los aspectos dibujados magistralmente. Sin embargo, no se trata de una novela filosófica y estará al alcance de cualquiera que desee divertirse con una historia que aviva tu imaginación hasta que las piezas encajan en su final. Enhorabuena Andrés, mí querido y destacado ex alumno. ¡A por la próxima publicación!».

No me cabe duda que el mes que viene veremos más reseñas de esta obra. ¡Enhorabuena, Andrés!

Y vámonos ya a la cama, que se hace tarde.

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