Visto/leído

Lo que nuestr@s soci@s han LEÍDOy VISTO en agosto, recopilado por José Luis González

Con este calor, ¡como queréis que leamos, con lo a gusto que se está en la piscina!

¡Ah, que algunos si lo habéis hecho, qué valientes! Aquí los tenéis, los más osados y atrevidos.

Kate Lynnon: «Para compensar lo del mes pasado, este me he portado mucho mejor y he conseguido liquidar todas mis adquisiciones del Celsius. Bueno, vale, eran pocas y cortitas (el más largo era Batalla por el Olimpo, que ya cayó en julio), pero para ser yo no está nada mal. El primero fue Astrales, de Eleazar Herrera, una historia futurista sobre una agente manca que acepta entrenar a tres nuevos reclutas para una misión especial a cambio de que los miembros del cuerpo al que perteneció antaño la ayuden a encontrar a su amigo periodista, que desapareció tras investigar con ella un caso que implicaba a una poderosa corporación. Debería pegar una colleja al editor de Cerbero por no avisarme de que, aunque es una segunda parte y se puede leer independientemente de la primera (Bajo la piel de la ciudad), aún falta una tercera que todavía no ha salido.

“Cuando todavía estaba de visita familiar tomé prestado un libro de mi hermana cuyo título y autoría no voy a revelar por varios motivos. En primer lugar, no lo llegué a terminar (aunque poco faltó); en segundo, nadie de esta asociación me cae tan mal como para merecer tal sufrimiento; en tercero, la persona que lo escribió me mandaría un asesino a sueldo si se enterase de que voy diciendo por ahí esas maldades. Técnicamente, no debería incluirlo aquí porque no pretende ser de género, sino más bien una especie de no-ficción autobiográfica/filosófica/psicológica/de autoayuda, pero teniendo en cuenta las pajas mentales y absurdeces que desfilan por sus páginas, bien podríamos considerarlo fantasía… o mejor dicho, desear que lo fuera. Para que os hagáis una idea, quien firma el texto habla de su vida amorosa, sus experiencias con las drogas, sus sueños (los que tenía por la noche, no sus metas y deseos) y de cómo estuvo a punto de formar parte de una secta.”

 Después vino Nía (¿de verdad hace falta que diga quién es la autora?). Me hizo compañía un par de noches y en el aeropuerto mientras esperaba el autobús que me trajera de vuelta. No es en absoluto lo que me esperaba, pero la sorpresa fue muy grata: no es una historia de aventuras en un bosque que acaba en amor, sino una historia de amor que da la casualidad que ocurre en un bosque. Mi escena favorita es en la que la protagonista aprende a nadar, y creo que la autora refleja muy bien las reacciones de los niños que escuchan la narración de la anciana que cuenta el cuento. Todo el mundo dice que le dejó el corazón calentito, pero entre la ambientación gallega y que me pilló en un momento sensible, a mí me llenó de melancolía.

La hija de la bruja, de Yolanda Camacho, me atrajo desde que vi la portada (por cierto, no era una monja) y supe que me gustaría porque soy una fanática de la literatura juvenil. Además, la sinopsis tenía todos los ingredientes para tocarme la fibra: una niña de ciudad que va a parar a un pueblo de mala muerte donde todos sus compañeros de clase le hacen bullying, una casa abandonada que se rumorea que perteneció a una bruja, insinuaciones de secretos de familia… Y cumple, oye. Además, no es tan predecible como parece a primera vista, y tiene un final que resulta hasta optimista. Supongo que si existe el hopepunk dentro del terror, esta novelette es lo más parecido que puede haber.

La última de mis adquisiciones del Celsius en caer ha sido Llamando a la Tierra, de Andrea Penalva. Sí, como la canción de MClan de la que nos habló Jonatan hace nada. Esta novelette consiste casi por completo en una conversación entre un astronauta al que se daba por muerto tras salvar el mundo treinta años atrás y un becario con autismo que trabaja en la estación espacial. Como amante de los diálogos, no podía perdérmelo. Todo han sido risas con la relación que se forma entre ambos hasta que ha llegado el final y me he llevado la hostia.

Terminamos con Kirinyaga y su complementaria, Kilimanjaro (Mike Resnick). Sí, llevo varios meses nombrando esta novela y eso es porque no la he leído de seguido. Al estar formada por varios relatos auto conclusivos, he ido interrumpiéndola de vez en cuando para leer otras cosas. En alguna entrada anterior (no recuerdo cuál) ya expliqué de qué trataba Kirinyaga, así que no me detendré más en esta e iré directamente a Kilimanjaro. En este caso, el protagonista es David, un historiador que está entre los fundadores de Kilimanjaro, un planeta terraformado que se crea a imagen y semejanza de Kirinyaga, pero en este caso basado en la cultura masái y con la esperanza de enmendar los errores que se cometieron en Kirinyaga. He de decir que es más fácil empatizar con él que con Koriba, el protagonista de Kirinyaga, ya que David se deja llevar mucho menos por el fanatismo, y que los relatos de Kilimanjaro se hacen más cortos y ligeros. Como muestra el artículo que la cierra, esta obra fue muy polémica en su momento —los relatos se publicaron por primera vez en los noventa— y varios críticos acusaron al autor de ser racista, machista e incluso tecnófobo. A mí, sin embargo, me ha parecido muy interesante la manera en la que reflexiona sobre el concepto de utopía».

Qué os puedo contar yo para provocaros la lectura de estos libros. Ya lo explica muy bien Kate, la debéis por lo menos un intento.

Alfredo Herrero: «Las lecturas de este mes referentes al género han sido toda deliciosas recomendaciones, así que vengo cargado. Estrené lecturas con La casa al final de Needless Street, de Catriona Ward. Me dejó una extraña pero grata sensación el enredo y el final de la historia. Aun me imagino en esa casa subiendo y bajando escaleras, oteando por las mirillas y durmiendo en cualquier sitio. Quedé asombrado con la trama que crea Catriona, quedándome enredado en ella como un pobre mosquito.

Luego continué con La polilla en la casa del humo, de Guillem López, una obra que me dejó sorprendido por su crudeza a la hora de relatar las injusticias, machismos y los techos de cristal (o de bota militar) existentes en ese pozo sin sentido. Todos son problemas curiosamente muy parecidos a los de nuestra sociedad. De las mejores lecturas del año.

En la caseta de Gigamesh del Celsius pedí consejo para echarme unas risas y me recetaron Señor del tiempo y el espacio, de Rudy Rucker. Dieron en el clavo y pasé un buen rato con esta novelita llena de ese humor socarrón de los años 80. Me recordó mucho a Marciano, vete a casa, de Fredric Brown.

Finalizadas las risas, arranqué con La estirpe de Lilith, de Octavia Butler, una trilogía que trataremos en el club de lectura de Lola Mérida. Me gustaron mucho la variedad de temas que toca y, ante todo, cómo lo hace. Es una trilogía de casi mil páginas y confieso que se me hizo un poco repetitiva, como cuando te hinchas a pulpo, pero finaliza muy bien.

Y terminé el mes leyendo a una autora española, Nieves Delgado y su novela corta Uno. Al empezar me di cuenta de que por algo me la recomendaron: te la venden como corta, pero es densa como el puré de patatas sin leche. Me ha encantado la cantidad de capas y omisiones que hace. Otra gran recomendación de Yolanda. Así uno no falla, oye».

Lo mismo os cuento sobre las lecturas de Alfredo, que se va a convertir en un experto reseñador de buenas novelas. Apuntad sus impresiones, no suele fallar.

Montse Ruiz: «En agosto pude leer El papel pintado amarillo de Charlotte Perkins Gilman. Es un clásico que he descubierto este año por el club de lectura de la librería La Perecquiana. Es una novela corta que nos presenta el sufrimiento de una mujer recluida en un sanatorio mental porque su marido cree que es lo mejor para ella. Desbordada por el nacimiento de su bebé, la protagonista cuenta en primera persona su experiencia traumática al estar encerrada en una habitación empapelada de amarillo, con la cama anclada al suelo y con la desesperación de no poder tener las riendas de su vida. La edición viene con otra novela complementaria: El aliento del Búfalo en invierno, de Neus Canyelles. Es la historia de una joven periodista que debe escribir sobre la escritora Jean Rhys, quien publicó Ancho mar de los Sargazos, que cuenta la historia de Bertha Mason, la esposa de Rochestar, el protagonista masculino de Jane Eyre. Cuando empieza a investigar la vida de Jean Rhys descubre que está viva, aunque parece que no quiere ser encontrada. La novela mezcla ficción, literatura e historia. Ambas novelas han sido una magnífica lectura y las recomiendo.

Además he leído Mary Shelley: la muerte del monstruo. Una novela gráfica publicada por Diábolo Ediciones. Los autores son Raquel Lagartos y Julios César Iglesias. Si habéis visto la película Remando al viento, podréis ver muchos paralelismos entre ambas historias, incluso hay frases que parecen tomadas del guión de Gonzalo Suárez. Me ha decepcionado un poco porque esperaba otra historia diferente a lo que ya había visto en la película».

Montse nos va a acercar a la literatura gótica española (esa que dicen que no existe) en su editorial Deméter, a la que ya amamos. Y sino, mirad que bien se explica también.

José Luis González: «Si, yo, que esta vez tengo algo que contaros, NETZ es una novela que me ha impresionado. Una narrativa clara y directa, muy bien compuesta, nos acerca a un tema muy complejo y difícil de resolver: La tecnología para la identificación y vigilancia de las personas. ¿Es buena, es mala? Nel no nos va a dar una respuesta, pero si algunas pistas que nos pueden ayudar a entender este fenómeno que ya se nos está echando encima».

Hay que ver qué cosas digo cuando me pongo serio…

Venga, vamos al visto, que lo estáis deseando.

Kate Lynnon: «No han sido todos los capítulos, sino solo unos pocos como preparación para algo que ya descubriréis (o tal vez ya lo hayáis descubierto, según cuándo se publique esta entrada), pero este último mes le he dado una segunda oportunidad a Las escalofriantes aventuras de Sabrina, disponible en Netflix, remake de una de las series de mi infancia por parte de los creadores de Riverdale. Por supuesto, como en todas las versiones actuales, han girado hacia el máximo la ruedecita de sangre, tetas y drama tanto como se lo permiten los de arriba y eso que no es la HBO, no vaya a ser que les tachen de haber hecho una serie para niños, pero creo que aún no he llegado a la parte en la que empezaron a dejar que fuera Salem el que escribiera el guion.

Por otro lado, mientras visitaba a mi familia, una noche mí madre y yo nos salimos con la nuestra y, en vez de una película de mafiosos, acabamos viendo Drácula: La leyenda jamás contada, también de Netflix. En casa tenemos gustos peculiares, como podéis ver. El título cumple lo que promete: no es la historia de Drácula que todo el mundo conoce, sino que nos cuenta cómo un príncipe transilvano del siglo XV se convirtió en vampiro tras hacer un pacto con un ser demoníaco para intentar salvar a su pueblo de los turcos. Además, el ser demoníaco en cuestión es Charles Dance, lo cual siempre es un plus.

Y terminamos con otro de los grandes estrenos del verano: The Sandman, también de Netflix (sí, Charles Dance me persigue). No he leído el material original, así que no puedo decir nada de si está bien adaptada o no, pero yo me lo he pasado muy bien aunque haya escenas muy truculentas y a veces cueste encontrar la conexión entre unas tramas y otras. El mundo es fascinante, hay personajes tanto principales como secundarios a los que se les coge cariño enseguida y me han gustado mucho los pequeños golpes de humor».

Bueno, no digo nada de las dos primeras. Y de Sandman ya dije lo que quería en el Tebeos anterior.

Marco Granado: «Las vacaciones me han dado tiempo para alguna serie:

– The Sandman (Netflix). Excelente. Un prodigio de imaginación bien llevada a la pantalla. El protagonista aporta la suficiente ambigüedad y el universo que crea Gaiman hace el resto. No he leído el cómic y no puedo comparar, pero espero ya la próxima temporada.

– Arkane (Netflix), otra maravilla. Animación de mucha calidad y un guión consistente, de personajes complejos y trama absorbente. La vi por recomendación cylconita y estoy encantado.

– Stranger Things (Netflix, temporada nosequé): vuelve el abominable «nomegustaestifenquin». Para mí, tiempo perdido. Meten un poco más tiempo de monstruos muy malos salvo cuando viene lo bueno y lo llaman terror. Lo único que me interesó fue la trama soviética, hasta que llegan la Winona y el karateca gilipollas y la escasa credibilidad salta por la ventana. Defenestradme, me lo merezco, pero no me obliguéis a ver otra temporada más.

– Samaritan (Prime Video): película absolutamente previsible y estereotipada, a la que ni siquiera salva su protagonista (es Stallone, no digo más). Limpiad los azulejos de la cocina si os entra la tentación de verla.

– Nope: la nueva película de Jordan Peele tiene todo lo que me gusta de este director (ideas originales, ritmo, mala leche, buenos actores) y también algo de lo que no tanto (el forzar el desarrollo hasta afectar a la credibilidad). El resultado final me ha gustado mucho, más que Us, por ejemplo. Además, en el cine».

Ver Sandman está bien. Pero mejor si ANTES se han leído los comics. Insistiré sobre esto en el tebeos, creo.

Yolanda Fernández y Manuel Linares (al alimón): «Antes de que el Páter nos flagele con sus reproches [no son reproches, son exigencias: ¡me leáis!] ya entonamos nosotros solitos el mea culpa y prometemos redimir nuestra escasez de lecturas en el mes de septiembre. Eso sí, como es habitual en esta casa hemos consumido series y películas como si no hubiese mañana.

En cuanto a series disfrutamos de Paper Girls (Amazon Prime) y sus saltos en el tiempo, una pena que la hayan cancelado porque la verdad nos ha dejado con ganas de más. Aunque ya sabemos que no es una serie (que todo el mundo guarde las piedras), aprovechando que la volvían a tener en abierto en Amazon Prime, como si lo fuese hemos consumido la trilogía de El Señor de los Anillos. Agotaditos hemos quedado de anillo pa´rriba, anillo pa´bajo

La ración de gourmets de tripas y cerebros vino de la mano de Little Monsters (Amazon Prime). En este caso podemos disfrutar del humor australiano (recordad Lo que hacemos en las sombras) en una granja escuela llena de niños hambrientos y no precisamente de bocatas de nocilla con chorizo.

La clásica historia de terror (Netflix) no resultó ser tan clásica, tal vez porque es de factura italiana y no americana. Reconozco que mi pronóstico sobre la secuencia de los asesinatos de los integrantes del grupo de incautos perdidos en el bosque ni se acercó.

En familia vimos Carrie (la original) y parece que sí hay esperanza con las nuevas generaciones cylconitas, aguantaron toda la película sin poner muchas pegas a los efectos especiales clásicos.

Otro clásico fue The Relic (Dark) que no ha envejecido mal del todo. Eso sí, los guiones un poco desactualizados, exceso de «Ay Dios mío» y falta de «Joder, cagüen todo» (o palabrotas más gordas). Destacar el face to face al más puro estilo de Alien 3.

Por último, en el capítulo de menos mal que no fui al cine a ver esto: Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi (Disney +). Por favor, que alguien nos ilumine sobre algún punto positivo de la película, porque para nosotros solo vimos el lado oscuro».

José Luis González: «Yo, otra vez. Es que me recomendaros que viera Para toda la humanidad (For All Mankind)  (Apple TV) y lo hice. Me encanta toda la parafernalia técnica, teniendo en cuenta que la historia parte de un supuesto falso, un ¿qué pasaría si? En este caso los rusos llegan primero a la Luna, Lennon no muere y alguna cosa más. No me gusta tanto la forma tan estúpida en que se dejan los yanquis apabullar por todos (Rusos y Empresas) y lo fácil que se asocian unos con otros. Los yanquis siempre han sido un poco cabrones, como para dejarse mangonear así. La historia, en global, entretenida».

No voy a comentar lo que dice este. Simplemente me despido de vosotros hasta el mes que viene. Abrazos.

 

Autores Socios/as

Conoce a David Nel, una entrevista de José Luis González

«David Nel es un escritor de ciencia ficción social español.»

Así arranca la biografía que comparte en su blog. (Ya sabéis, hay que visitarlo). Pero David Nel es bastante más, claro. No solo le preocupa lo que él mismo define como “Ciencia Ficción Social” con todas las implicaciones que queramos darle, además quiere investigar en sus escritos el uso y abuso de las nuevas tecnologías, mostrando sus bondades y defectos dentro de ese entorno social, algo que él llama, en algún momento, “vigilancia masiva” y que tiene que ver mucho con el uso de esa tecnología para el control del entorno. Todo esto lo podéis leer y comprender estupendamente en los artículos que dedica a la ciencia ficción social en el blog. O, como el mismo dice, mucho más claro, en boca del protagonista de su novela NETZ; “No justifico a quien aprovecha la tecnología para socavar la intimidad de otros, pero dudo que esta fuera la intención inicial y mucho menos que estuviera orquestada por nadie que no fuera la mano invisible del mercado” Sigue leyendo «Conoce a David Nel, una entrevista de José Luis González»

Autores Socios/as

Conoce a Isabel Pedrero, una entrevista de Jose Luis González

Isabel Pedrero nació como Isabel Rodríguez Fernández en un pueblo de la montaña leonesa, entre el frio y la nieve. De adolescente adoraba la literatura pulp de los 90 publicada en revistas impresas en papel barato (hecho con pulpa de papel). En esa época ya probó a escribir algunos relatos.

Hace unos pocos años retomó la afición por la escritura y desde entonces nos ha regalado más de treinta relatos en los que se aprecia un gran crecimiento como narradora, hasta el punto que el año pasado publicó su primera novela con Insomnia Ediciones, titulada Omega, que ha sido nominada como candidata a la mejor novela de autor español en los premios IGNOTUS junto a otras cinco novelas, lo que la coloca directamente en una de las seis mejores novelas del año, consideradas por votación popular entre los socios de la AEFCFT (Pórtico) y aficionados al género.

Pero además, en una ilusionante dupla, también ha quedado nominada al mejor relato, por Cinco mil dólares, publicado en la antología de Literentropia Cowboys & Dragons.

Antes ha publicado en varias antologías como, por ejemplo, la dedicada a H. G. Wells, A la Caza de lo Invisible (Insomnia Ediciones); Una última luna (Hela Ediciones), y en el Patreon de Ediciones El Transbordador. En sus escritos, la mayoría de ciencia ficción o fantasía oscura, hay algo de aquel estilo pulp tan característico. Ella misma lo dice: “Siempre he admirado la forma cruda y directa de la literatura Pulp, por lo que mis historias suelen huir de lo cotidiano y de los finales felices”

Isabel Pedrero es una mujer sonriente, positiva, un tanto despistada (lo dice ella, que conste), capaz de una literatura entretenida; a veces interrogativa, a veces, simplemente, chocante. Algunos de sus finales te dejan perplejo, otros son divertidos, otros lógicos, otros terribles, otros…. Es una escritora llena de vida. Vamos a entrevistarla con gran interés, seguros de descubrir a alguien capaz de ofrecernos muchos ratos de buena lectura.

ENTREVISTA

Redacción: «En primer lugar queremos preguntarte por esa fulgurante “reaparición” en el mundo de la literatura, tras tus pinitos juveniles. No es poco, en tres años, tener una producción como la tuya, y menos con esa calidad narrativa. ¿Por qué ese renacer a la literatura? ¿Aparte de disponer de tiempo para escribir, qué cosas, qué ideas quieres compartir con tus lectores? Y por qué te preocupan esas ideas…».

Isabel: «En realidad la escritura es algo que no te abandona nunca. A veces, como en mi caso, puede que se quede adormecida, latente hasta encontrar el momento de resurgir. Yo dejé de escribir de adolescente, cuando mis prioridades en la vida eran totalmente diferentes. Con el tiempo, mi vida se asentó y recordé las sensaciones que me devolvía escribir. Y todo fluyó. Sin más.

Nunca me he parado a pensar qué ideas quiero compartir con mis lectores y, tras darle muchas vueltas para responder a tu pregunta, creo que la respuesta es: ninguna. Con mis historias únicamente pretendo que se disfrute, lograr sumergirte en una historia y desconectar del mundo que nos rodea. Porque hay veces que no necesitamos aprender nada, sino que el simple hecho de olvidarnos de nuestros problemas por un rato es todo lo que pides. Y eso es lo que a mi me gustaría conseguir con lo que escribo».

R: «Conocidas tus primeras impresiones (y ambiciones) literarias, debemos hablar un poco de la estructura de tus relatos. Comentas en tu biografía esa influencia de la literatura PULP, pero para el conocimiento general ¿Qué es la literatura PULP, qué componentes la definieron y qué utilidad puede tener en estos momentos?»

I: «Yo conocí la literatura Pulp en los ’90. Eran revistas de muy mala calidad que, por norma general, eran gratis o costaban realmente poco (yo recuerdo cogerlas gratis en los bares de cerveza y rock). En ellas había relatos muy cortos, viñetas, ilustraciones… todo muy underground. Las historias que había en ellas eran totalmente diferentes a lo que podías encontrar en los libros: historias incorrectas, irreverentes y, en su gran mayoría, completamente freak. Eran relatos cortos que, en muy pocas líneas, conseguían intrigarte y descolocarte por completo, con giros finales imposibles o puntos de vista que nunca antes se habían pasado por mi cabeza. Estas historias me enseñaron que todo es posible y que todo puede funcionar. No hay que tener miedo a salirse de los márgenes. Ahí está lo divertido.

Sinceramente creo que la literatura actual ha bebido mucho de aquellos irreverentes que publicaban en este tipo de revistas. Se han perdido muchos corsets por el camino y eso siempre es bueno».

R: «Por otro lado, hay que tener unas ideas bien claras para hacernos lo que nos haces en prácticamente todos los relatos (y en la novela): Sorprendernos. No es fácil que historia tras historia seas capaz de voltearla al final, a veces con una simple frase. ¿Una entrena para eso?».

I: «Me encanta buscarle una nueva vuelta de tuerca a las cosas, me encanta jugar con lo predecible y encontrar esa pequeña esquina que descompone toda la imagen que habías formado en la cabeza. Cuando leo un libro o veo una película, siempre veo la evolución lógica de la historia y pienso ¿y si no fuera así? ¿Y si Cenicienta decidiera divorciarse del príncipe porque es un estirado al que no soporta? ¿Y si los vampiros no son humanos perfectamente bellos sino murciélagos gigantes? ¿Y si…? Esa es la clave, creo. El «Y si». Y no, eso no lo he entrenado, en realidad creo que es algo que funciona mal en mi cabeza, je, je».

R: «Sobre los relatos que componen tu bibliografía se ve muy clara la evolución, sobre todo de contenidos, que la prosa es buena desde el principio. Todo ese crecimiento, que te ha llevado a ser doblemente nominada para los premios Ignotus viene de ese espíritu que ya nos has contado arriba, claro. Pero ¿va a tener continuidad?¿La autora sigue teniendo dentro interrogantes para darnos en próximos relatos, en próximas novelas?»

I: «Efectivamente, hay mucha evolución. Porque siempre se ha dicho que a escribir se aprende escribiendo. Y yo no he parado. Creo que era Ray Bradbury el que decía que había que escribir un relato a la semana durante un año, asegurando que era materialmente imposible escribir 52 relatos malos. Esto es cierto. La propia práctica, el ensayo y error, hace que sea imposible. Y esto es lo que he hecho yo».

Sobre los proyectos futuros te diré que en mi cabeza siempre hay varias historias bullendo como locas. Quiero escribir tantas cosas que me falta tiempo material. Habrá continuación y habrá muchas mas historias. Ya están ahí, esperando a que me digne a sentarme frente al ordenador y dejarlas salir. Por suerte (o por desgracia, no lo sé bien) nunca me faltan las ideas, lo que me falta es el tiempo para poder hacerlas realidad».

R: «Una gran autora (Elia Barceló) distingue entre tres personalidades que componen la narrativa: El autor, que tiene dentro sentimientos, ideas, inquietudes y una cierta intención por compartirlas con los lectores; El Narrador, que es quien cuenta la historia y quien maneja las herramientas que trasmiten la idea del autor al lector; y el protagonista, que es quien vive la idea del autor a través de las herramientas del narrador. ¿Te atreves a hablarnos de cómo son tus narradores y tus personajes?»

I: «Esta es una pregunta muy difícil para mí porque me encanta jugar con narradores y protagonistas. Me encanta jugar, experimentar y probar cosas locas y diferentes (que no siempre funcionan). Sí puedo decir que mis protagonistas suelen huir de los estereotipos. Suelen ser personas de una edad más avanzada a lo que estamos acostumbrados, adoro a las señoras mayores que están hartas de la vida pero que son las mejores en lo suyo. Todos tienen sus problemas, sus manías y sus miedos y muchos son idiotas. No me gustan los héroes».

R: «Hablemos de las historias: Hay relatos con temas recurrentes. Madre y Bosque y vida son un ejemplo; hablan sobre la destrucción de la tierra. Hay relatos con escenarios diversos, el Oeste, el espacio, el pasado, la mitología…. ¿Varias los escenarios inspirada por lo que quieres contar, aunque la mitad de tus relatos podrían suceder en cualquier tiempo y lugar?».

I: «Siempre he dicho que no podría escribir novela histórica porque cometería todos los errores del mundo. Por eso mis escenarios nunca están ubicados en un punto concreto (ni de lugar ni de tiempo). Varío los escenarios según la historia que quiera contar, ajustándolo, adaptando el entorno a mis necesidades».

R: «No sé si nos habras hablado ya de esos finales (muy Pulp) fatales, finales con desenlaces casi pesimistas (no todos, claro) o trágicos. Si no ha surgido en las preguntas anteriores, este es el momento en el que puedes contarnos porqué. ¿Son una advertencia?».

I: «Soy fan de los finales pesimistas. O, por decirlo de otro modo, huyo de los «finales felices». No me los creo. Siempre hay algo que rompa la magia, porque la vida es así. Al príncipe le huelen los pies y el Bueno cabalga hacia el atardecer pero tiene que dormir a la intemperie en el suelo del desierto. Una vez alguien dijo que los finales felices solo son historias sin acabar. Mis finales no son una advertencia, solo son una mirada un poco más lejana en la historia».

R: «Dos nominaciones a los premios Ignotus: La novela Omega y el relato Cinco mil dólares (ver en la bibliografía). Son nominaciones por votación popular que, para una escritora con apenas tres años en el mercado editorial, se antojan ya como un reconocimiento importante. ¿Qué significa para ti ese reconocimiento, qué nuevos impulsos te proporciona, qué metas?»

I: «Esto es algo que realmente no me esperaba y que me emociona muchísimo. Este tipo de premios populares para mí son muy importantes porque, al final, lo que buscas es eso: llegar a la gente, y no puedo estar más agradecida por ello. Un reconocimiento así te impulsa a seguir adelante de una manera brutal y, al menos por un tiempo, esas dudas que todos tenemos sobre nuestros escritos parece que se diluyen aunque sea un poco».

R: «Y ya que hablamos de novelas, Omega es tu primera novela, escrita por capítulos con distintos protagonistas. Es dinámica, clara, sucede en un futuro que no se nos antojaría tan lejano (salvo por algunos componentes tecnológicos) y tiene dos finales, uno positivo y uno negativo. Una gran novela, debo decir, fresca, distinta a otras ficciones. Claramente es una novela cerrada, pero tienes una segunda novela, una segunda Omega que, esperamos, edites pronto. A priori, baste con saber qué ha pasado con esa corporación Omega después de la conclusión de esta novela, pero eso solo sería el escenario para nuevos protagonistas (o algunos conocidos) con nuevas historias. ¿Qué nuevas ideas nos vas a contar en ella? Motívanos. No nos cuentes argumentos, cuéntanos qué te impulsa a escribirla y que nuevos proyectos tienes en mente».

I: «El mayor impulso que tengo para escribir una segunda parte de Omega es que Omega no puede ganar, pero todos sabemos que no morirá sin pelear. A mi me gusta esa lucha, que todos sabemos que no será fácil, pero que es necesaria para mejorar el futuro. Soy de pueblo minero y estas cosas las llevo en la sangre».

R: «Nos queda otra cuestión, algo más distendida, para despedirnos y responder a la curiosidad con algún interrogante más. Se trata de tu firma, de la historia del nombre con el que firmas:  ¿Por qué Pedrero? ¿Nos cuentas un bonito y breve cuento que nos explique ese nombre?, Puedes usar la fantasía para narrarlo, por supuesto».

I: «Érase una vez una niña que pasaba los fines de semana (y fiestas de guardar) con su abuela… Hablando en serio, la historia del apellido es mucho más simple pero, para mí, tiene mucho significado: Pedrero es el apellido de mi abuela materna. A mí me parece un apellido precioso y me da una pena tremenda que se pierda. De este modo, mantengo el apellido y le hago un pequeño homenaje a mi abuela».

R: «Lamento mucho haberte hecho trabajar duro en este cuestionario. Te lo agradezco porque merecía la pena escuchar tus respuestas. Vamos a votarte con ilusión en esos premios Ignotus, creemos que te los mereces. Muchas gracias, una vez más».

BIBLIOGRAFIA  

La Gloria en la Batalla (2018) publicado en el nº 8 del Círculo de Lovecraft, con el seudónimo M. H. Heels.

La paciente de las 12 (2018) publicado en I Antología de relatos de terror de Castle Rock Asylum con el seudónimo M.H.Heels.

El Báculo de Ordan (2018) publicado en Antología Fieles con el seudónimo M. H. Heels.

Rumbo a Casa (2018) publicado en el nº 44 de la revista Penumbria con el seudónimo M. H. Heels.

Inmortales (2018) publicado en el nº7 de El callejón de las once esquinas. Para leer en Issuu.

Güela (2018) publicado en Mito-Logik, disponible en Lektu.

Vera Vitae (2018) presentado al concurso de Valencia Escribe, publicado en el nº 44 de la revista digital Lectura desde YUMPU optimizada para Tablet).

Los Hilos de la Realidad (2018) publicado en el nº 45 de Penumbria.

Del Color de la Sangre Seca (2018) publicado en la Antología de colores sin colores.

El Bosque de los Espejos (2018) publicado en la antología El Cuervo de un ojo y el Elfo.

Madre (2018) publicado en el nº8 de El callejón de las once esquinas.

Como una flor (2018) publicado en Tinta Púrpura Ediciones, en el blog, edición para móviles.

White Falls (2019) autopublicado en Lektu.

El Hombre Muerto (2019) publicado en el nº9 de El callejón de las once esquinas.

Bosque y Vida (2019) publicado en Una Última Luna, antología de Hela Ediciones.

La Casa de la Tormenta de Arena (2019) publicado en la antología A la Caza de lo Invisible de Insomnia Ediciones.

Catharis (2019) publicado en la II antología Caperucita Feroz de Apeiron Ediciones, siendo el ganador de esa convocatoria. Comparte antología con las cylconitas Alba G. Callejas y Peña Cid.

Zombie Universe (2019) publicado en la I antología Resurrection Party Day de la Revista Vaulderie.

Gris, como el cemento (2019) publicado en el nº10 de la revista El callejón de las once esquinas.

En una cajita (2019) publicado en la Antología del Rock Urmemetal (Antología en papel, hoy muy difícil de encontrar).

Mirror (2019) Autopublicado en Lektu.

Una promesa (2019) publicado en el nº11 de la revista El callejón de las once esquinas.

El Aleteo de la Mariposa (2019) publicado en el nº12 de la revista El callejón de las once esquinas.

La Bestia (2020) publicado en el nº3 de la revista digital Tentacle Pulp (solo suscriptores).

Kraken (2020) publicado en el nº1 de El Kraken Liberado.

Sombras (2020) publicado en la revista  Calabazas en el trastero: Conmemoraciones.

Combustible (2020) publicado en el nº 1 de la revista Exocerebros (en ISSUU).

OMEGA (2021) Novela editada por Insomnia Ediciones y nominada para el IGNOTUS a la mejor novela de 2021

Dèjá Vu (2021) publicado en el nº6 de Preternatural, Pulpture Ediciones

Cinco mil dólares (2021) publicado en el nº3 de la antología Literentropía:  Cowboys & Dragons y nominado para el IGNOTUS al mejor relato de 2021

Sombras del Ocaso (2021) publicado en la antología La Hermandad de la Noche

Tres Señales (2021) publicado en el nº4 de Literentropía: A la mierda el Edadismo

Blanco (2022) relato seleccionado para el Patreon de El Transbordador (es necesario ser patrono y solicitar el relato por mail)

Onna-bugeisha (2022) publicado en la antología Orgullo zombie III

Oración (2022) publicado en la antología EspiaDOS  (escrito a cuatro manos con Héctor A. Kaparos)

 

 

 

Autores Socios/as

Conoce a Alba G. Callejas, una entrevista de Jose Luis González

Esta entrada en el blog es un resumen sobre la autora que nos ocupa, ya que ella tiene perfectamente organizado, en el suyo (id a verlo enseguida), tanto su biografía como su bibliografía y su foto (para identificarla cuando corráis a que os firme sus libros). Así que nosotros vamos a insistir sobre su nominación para los premios IGNOTUS en la categoría de Novela Juvenil con El medallón de la luna, y la de pedirla que nos conteste las preguntas que la hagamos con nuestro descaro habitual. Añadimos su biografía, su foto, su bibliografía resumida (ver los jugosos comentarios en su Blog) y con eso tenemos ya la entrada de Alba G. Callejas en el blog. Disfrutadla. Sigue leyendo «Conoce a Alba G. Callejas, una entrevista de Jose Luis González»

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Por un puñado de Ignotus CYLCON

Como parece que hemos sobrevivido a los asfixiantes meses de verano, no queda otra que desperezarse y volver a la rutina. Al igual que los chiquillos, queríamos tener un periodo de adaptación para poder sacudirnos la arena de Arrakis, ordenar las fotos de Puerta de Tannhäuser, eso sí todas sin flash, y reponernos de las picaduras de los mosquitos por acampar sin mosquitera en Crystal Lake, pero nos tememos que no va a ser posible. Sigue leyendo «Por un puñado de Ignotus CYLCON»