Visto/leído

Lo que nuestr@s soci@s han LEÍDOy VISTO en agosto, recopilado por José Luis González

Con este calor, ¡como queréis que leamos, con lo a gusto que se está en la piscina!

¡Ah, que algunos si lo habéis hecho, qué valientes! Aquí los tenéis, los más osados y atrevidos.

Kate Lynnon: «Para compensar lo del mes pasado, este me he portado mucho mejor y he conseguido liquidar todas mis adquisiciones del Celsius. Bueno, vale, eran pocas y cortitas (el más largo era Batalla por el Olimpo, que ya cayó en julio), pero para ser yo no está nada mal. El primero fue Astrales, de Eleazar Herrera, una historia futurista sobre una agente manca que acepta entrenar a tres nuevos reclutas para una misión especial a cambio de que los miembros del cuerpo al que perteneció antaño la ayuden a encontrar a su amigo periodista, que desapareció tras investigar con ella un caso que implicaba a una poderosa corporación. Debería pegar una colleja al editor de Cerbero por no avisarme de que, aunque es una segunda parte y se puede leer independientemente de la primera (Bajo la piel de la ciudad), aún falta una tercera que todavía no ha salido.

“Cuando todavía estaba de visita familiar tomé prestado un libro de mi hermana cuyo título y autoría no voy a revelar por varios motivos. En primer lugar, no lo llegué a terminar (aunque poco faltó); en segundo, nadie de esta asociación me cae tan mal como para merecer tal sufrimiento; en tercero, la persona que lo escribió me mandaría un asesino a sueldo si se enterase de que voy diciendo por ahí esas maldades. Técnicamente, no debería incluirlo aquí porque no pretende ser de género, sino más bien una especie de no-ficción autobiográfica/filosófica/psicológica/de autoayuda, pero teniendo en cuenta las pajas mentales y absurdeces que desfilan por sus páginas, bien podríamos considerarlo fantasía… o mejor dicho, desear que lo fuera. Para que os hagáis una idea, quien firma el texto habla de su vida amorosa, sus experiencias con las drogas, sus sueños (los que tenía por la noche, no sus metas y deseos) y de cómo estuvo a punto de formar parte de una secta.”

 Después vino Nía (¿de verdad hace falta que diga quién es la autora?). Me hizo compañía un par de noches y en el aeropuerto mientras esperaba el autobús que me trajera de vuelta. No es en absoluto lo que me esperaba, pero la sorpresa fue muy grata: no es una historia de aventuras en un bosque que acaba en amor, sino una historia de amor que da la casualidad que ocurre en un bosque. Mi escena favorita es en la que la protagonista aprende a nadar, y creo que la autora refleja muy bien las reacciones de los niños que escuchan la narración de la anciana que cuenta el cuento. Todo el mundo dice que le dejó el corazón calentito, pero entre la ambientación gallega y que me pilló en un momento sensible, a mí me llenó de melancolía.

La hija de la bruja, de Yolanda Camacho, me atrajo desde que vi la portada (por cierto, no era una monja) y supe que me gustaría porque soy una fanática de la literatura juvenil. Además, la sinopsis tenía todos los ingredientes para tocarme la fibra: una niña de ciudad que va a parar a un pueblo de mala muerte donde todos sus compañeros de clase le hacen bullying, una casa abandonada que se rumorea que perteneció a una bruja, insinuaciones de secretos de familia… Y cumple, oye. Además, no es tan predecible como parece a primera vista, y tiene un final que resulta hasta optimista. Supongo que si existe el hopepunk dentro del terror, esta novelette es lo más parecido que puede haber.

La última de mis adquisiciones del Celsius en caer ha sido Llamando a la Tierra, de Andrea Penalva. Sí, como la canción de MClan de la que nos habló Jonatan hace nada. Esta novelette consiste casi por completo en una conversación entre un astronauta al que se daba por muerto tras salvar el mundo treinta años atrás y un becario con autismo que trabaja en la estación espacial. Como amante de los diálogos, no podía perdérmelo. Todo han sido risas con la relación que se forma entre ambos hasta que ha llegado el final y me he llevado la hostia.

Terminamos con Kirinyaga y su complementaria, Kilimanjaro (Mike Resnick). Sí, llevo varios meses nombrando esta novela y eso es porque no la he leído de seguido. Al estar formada por varios relatos auto conclusivos, he ido interrumpiéndola de vez en cuando para leer otras cosas. En alguna entrada anterior (no recuerdo cuál) ya expliqué de qué trataba Kirinyaga, así que no me detendré más en esta e iré directamente a Kilimanjaro. En este caso, el protagonista es David, un historiador que está entre los fundadores de Kilimanjaro, un planeta terraformado que se crea a imagen y semejanza de Kirinyaga, pero en este caso basado en la cultura masái y con la esperanza de enmendar los errores que se cometieron en Kirinyaga. He de decir que es más fácil empatizar con él que con Koriba, el protagonista de Kirinyaga, ya que David se deja llevar mucho menos por el fanatismo, y que los relatos de Kilimanjaro se hacen más cortos y ligeros. Como muestra el artículo que la cierra, esta obra fue muy polémica en su momento —los relatos se publicaron por primera vez en los noventa— y varios críticos acusaron al autor de ser racista, machista e incluso tecnófobo. A mí, sin embargo, me ha parecido muy interesante la manera en la que reflexiona sobre el concepto de utopía».

Qué os puedo contar yo para provocaros la lectura de estos libros. Ya lo explica muy bien Kate, la debéis por lo menos un intento.

Alfredo Herrero: «Las lecturas de este mes referentes al género han sido toda deliciosas recomendaciones, así que vengo cargado. Estrené lecturas con La casa al final de Needless Street, de Catriona Ward. Me dejó una extraña pero grata sensación el enredo y el final de la historia. Aun me imagino en esa casa subiendo y bajando escaleras, oteando por las mirillas y durmiendo en cualquier sitio. Quedé asombrado con la trama que crea Catriona, quedándome enredado en ella como un pobre mosquito.

Luego continué con La polilla en la casa del humo, de Guillem López, una obra que me dejó sorprendido por su crudeza a la hora de relatar las injusticias, machismos y los techos de cristal (o de bota militar) existentes en ese pozo sin sentido. Todos son problemas curiosamente muy parecidos a los de nuestra sociedad. De las mejores lecturas del año.

En la caseta de Gigamesh del Celsius pedí consejo para echarme unas risas y me recetaron Señor del tiempo y el espacio, de Rudy Rucker. Dieron en el clavo y pasé un buen rato con esta novelita llena de ese humor socarrón de los años 80. Me recordó mucho a Marciano, vete a casa, de Fredric Brown.

Finalizadas las risas, arranqué con La estirpe de Lilith, de Octavia Butler, una trilogía que trataremos en el club de lectura de Lola Mérida. Me gustaron mucho la variedad de temas que toca y, ante todo, cómo lo hace. Es una trilogía de casi mil páginas y confieso que se me hizo un poco repetitiva, como cuando te hinchas a pulpo, pero finaliza muy bien.

Y terminé el mes leyendo a una autora española, Nieves Delgado y su novela corta Uno. Al empezar me di cuenta de que por algo me la recomendaron: te la venden como corta, pero es densa como el puré de patatas sin leche. Me ha encantado la cantidad de capas y omisiones que hace. Otra gran recomendación de Yolanda. Así uno no falla, oye».

Lo mismo os cuento sobre las lecturas de Alfredo, que se va a convertir en un experto reseñador de buenas novelas. Apuntad sus impresiones, no suele fallar.

Montse Ruiz: «En agosto pude leer El papel pintado amarillo de Charlotte Perkins Gilman. Es un clásico que he descubierto este año por el club de lectura de la librería La Perecquiana. Es una novela corta que nos presenta el sufrimiento de una mujer recluida en un sanatorio mental porque su marido cree que es lo mejor para ella. Desbordada por el nacimiento de su bebé, la protagonista cuenta en primera persona su experiencia traumática al estar encerrada en una habitación empapelada de amarillo, con la cama anclada al suelo y con la desesperación de no poder tener las riendas de su vida. La edición viene con otra novela complementaria: El aliento del Búfalo en invierno, de Neus Canyelles. Es la historia de una joven periodista que debe escribir sobre la escritora Jean Rhys, quien publicó Ancho mar de los Sargazos, que cuenta la historia de Bertha Mason, la esposa de Rochestar, el protagonista masculino de Jane Eyre. Cuando empieza a investigar la vida de Jean Rhys descubre que está viva, aunque parece que no quiere ser encontrada. La novela mezcla ficción, literatura e historia. Ambas novelas han sido una magnífica lectura y las recomiendo.

Además he leído Mary Shelley: la muerte del monstruo. Una novela gráfica publicada por Diábolo Ediciones. Los autores son Raquel Lagartos y Julios César Iglesias. Si habéis visto la película Remando al viento, podréis ver muchos paralelismos entre ambas historias, incluso hay frases que parecen tomadas del guión de Gonzalo Suárez. Me ha decepcionado un poco porque esperaba otra historia diferente a lo que ya había visto en la película».

Montse nos va a acercar a la literatura gótica española (esa que dicen que no existe) en su editorial Deméter, a la que ya amamos. Y sino, mirad que bien se explica también.

José Luis González: «Si, yo, que esta vez tengo algo que contaros, NETZ es una novela que me ha impresionado. Una narrativa clara y directa, muy bien compuesta, nos acerca a un tema muy complejo y difícil de resolver: La tecnología para la identificación y vigilancia de las personas. ¿Es buena, es mala? Nel no nos va a dar una respuesta, pero si algunas pistas que nos pueden ayudar a entender este fenómeno que ya se nos está echando encima».

Hay que ver qué cosas digo cuando me pongo serio…

Venga, vamos al visto, que lo estáis deseando.

Kate Lynnon: «No han sido todos los capítulos, sino solo unos pocos como preparación para algo que ya descubriréis (o tal vez ya lo hayáis descubierto, según cuándo se publique esta entrada), pero este último mes le he dado una segunda oportunidad a Las escalofriantes aventuras de Sabrina, disponible en Netflix, remake de una de las series de mi infancia por parte de los creadores de Riverdale. Por supuesto, como en todas las versiones actuales, han girado hacia el máximo la ruedecita de sangre, tetas y drama tanto como se lo permiten los de arriba y eso que no es la HBO, no vaya a ser que les tachen de haber hecho una serie para niños, pero creo que aún no he llegado a la parte en la que empezaron a dejar que fuera Salem el que escribiera el guion.

Por otro lado, mientras visitaba a mi familia, una noche mí madre y yo nos salimos con la nuestra y, en vez de una película de mafiosos, acabamos viendo Drácula: La leyenda jamás contada, también de Netflix. En casa tenemos gustos peculiares, como podéis ver. El título cumple lo que promete: no es la historia de Drácula que todo el mundo conoce, sino que nos cuenta cómo un príncipe transilvano del siglo XV se convirtió en vampiro tras hacer un pacto con un ser demoníaco para intentar salvar a su pueblo de los turcos. Además, el ser demoníaco en cuestión es Charles Dance, lo cual siempre es un plus.

Y terminamos con otro de los grandes estrenos del verano: The Sandman, también de Netflix (sí, Charles Dance me persigue). No he leído el material original, así que no puedo decir nada de si está bien adaptada o no, pero yo me lo he pasado muy bien aunque haya escenas muy truculentas y a veces cueste encontrar la conexión entre unas tramas y otras. El mundo es fascinante, hay personajes tanto principales como secundarios a los que se les coge cariño enseguida y me han gustado mucho los pequeños golpes de humor».

Bueno, no digo nada de las dos primeras. Y de Sandman ya dije lo que quería en el Tebeos anterior.

Marco Granado: «Las vacaciones me han dado tiempo para alguna serie:

– The Sandman (Netflix). Excelente. Un prodigio de imaginación bien llevada a la pantalla. El protagonista aporta la suficiente ambigüedad y el universo que crea Gaiman hace el resto. No he leído el cómic y no puedo comparar, pero espero ya la próxima temporada.

– Arkane (Netflix), otra maravilla. Animación de mucha calidad y un guión consistente, de personajes complejos y trama absorbente. La vi por recomendación cylconita y estoy encantado.

– Stranger Things (Netflix, temporada nosequé): vuelve el abominable «nomegustaestifenquin». Para mí, tiempo perdido. Meten un poco más tiempo de monstruos muy malos salvo cuando viene lo bueno y lo llaman terror. Lo único que me interesó fue la trama soviética, hasta que llegan la Winona y el karateca gilipollas y la escasa credibilidad salta por la ventana. Defenestradme, me lo merezco, pero no me obliguéis a ver otra temporada más.

– Samaritan (Prime Video): película absolutamente previsible y estereotipada, a la que ni siquiera salva su protagonista (es Stallone, no digo más). Limpiad los azulejos de la cocina si os entra la tentación de verla.

– Nope: la nueva película de Jordan Peele tiene todo lo que me gusta de este director (ideas originales, ritmo, mala leche, buenos actores) y también algo de lo que no tanto (el forzar el desarrollo hasta afectar a la credibilidad). El resultado final me ha gustado mucho, más que Us, por ejemplo. Además, en el cine».

Ver Sandman está bien. Pero mejor si ANTES se han leído los comics. Insistiré sobre esto en el tebeos, creo.

Yolanda Fernández y Manuel Linares (al alimón): «Antes de que el Páter nos flagele con sus reproches [no son reproches, son exigencias: ¡me leáis!] ya entonamos nosotros solitos el mea culpa y prometemos redimir nuestra escasez de lecturas en el mes de septiembre. Eso sí, como es habitual en esta casa hemos consumido series y películas como si no hubiese mañana.

En cuanto a series disfrutamos de Paper Girls (Amazon Prime) y sus saltos en el tiempo, una pena que la hayan cancelado porque la verdad nos ha dejado con ganas de más. Aunque ya sabemos que no es una serie (que todo el mundo guarde las piedras), aprovechando que la volvían a tener en abierto en Amazon Prime, como si lo fuese hemos consumido la trilogía de El Señor de los Anillos. Agotaditos hemos quedado de anillo pa´rriba, anillo pa´bajo

La ración de gourmets de tripas y cerebros vino de la mano de Little Monsters (Amazon Prime). En este caso podemos disfrutar del humor australiano (recordad Lo que hacemos en las sombras) en una granja escuela llena de niños hambrientos y no precisamente de bocatas de nocilla con chorizo.

La clásica historia de terror (Netflix) no resultó ser tan clásica, tal vez porque es de factura italiana y no americana. Reconozco que mi pronóstico sobre la secuencia de los asesinatos de los integrantes del grupo de incautos perdidos en el bosque ni se acercó.

En familia vimos Carrie (la original) y parece que sí hay esperanza con las nuevas generaciones cylconitas, aguantaron toda la película sin poner muchas pegas a los efectos especiales clásicos.

Otro clásico fue The Relic (Dark) que no ha envejecido mal del todo. Eso sí, los guiones un poco desactualizados, exceso de «Ay Dios mío» y falta de «Joder, cagüen todo» (o palabrotas más gordas). Destacar el face to face al más puro estilo de Alien 3.

Por último, en el capítulo de menos mal que no fui al cine a ver esto: Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi (Disney +). Por favor, que alguien nos ilumine sobre algún punto positivo de la película, porque para nosotros solo vimos el lado oscuro».

José Luis González: «Yo, otra vez. Es que me recomendaros que viera Para toda la humanidad (For All Mankind)  (Apple TV) y lo hice. Me encanta toda la parafernalia técnica, teniendo en cuenta que la historia parte de un supuesto falso, un ¿qué pasaría si? En este caso los rusos llegan primero a la Luna, Lennon no muere y alguna cosa más. No me gusta tanto la forma tan estúpida en que se dejan los yanquis apabullar por todos (Rusos y Empresas) y lo fácil que se asocian unos con otros. Los yanquis siempre han sido un poco cabrones, como para dejarse mangonear así. La historia, en global, entretenida».

No voy a comentar lo que dice este. Simplemente me despido de vosotros hasta el mes que viene. Abrazos.

 

Autores Socios/as

Conoce a Marco Granado, una entrevista de Jose Luis González

Nací en Burgos en 1964. Último de tres hermanos.

Mi familia tenía por aquel entonces una librería, famosa en los círculos democráticos (y, en consecuencia, clandestinos) de la ciudad por esos años. La librería me sirvió para hartarme de leer tebeos (no me permitían sacarlos, pero sí leerlos los domingos por la mañana, mientras mi padre hacía las cuentas). A mí, la transición me pilló muy joven; fui el único de mis hermanos que no entró en política (el mayor es socio honorario de CYLCON; digo honorario porque, salvo reintegrarme las cuotas que le pago, lo único que ha hecho ha sido mandar un relato una vez; que no estaba nada mal, por cierto). Sigue leyendo «Conoce a Marco Granado, una entrevista de Jose Luis González»

Visto/leído

Lo que nuestr@s soci@s han VISTO en julio, recopilado por José Luis González

…Había que bajar el mono de un acto tan intenso como fue el CELSIUS. Y aquí estamos. También hemos bajado esa sobreexcitación con películas y series.  Estamos con lo que nuestros socios (y aquellos, ¡ay!, castellanoleoneses que se quisieran animar) han visto. Ver pelis o series es más fácil que leer, por la inmediatez, así que también hay mucho material. Lástima que no nos cuenten cómo ven todo ese metraje (¿o hay que decir biteage en esta era digital?). Lo mas seguro es que lo hayan perpetrado a oscuras, con el ventilador al lado, el sofá y unas frías cervecitas, ¿eh, pájaras y lechuzos? Sigue leyendo «Lo que nuestr@s soci@s han VISTO en julio, recopilado por José Luis González»

Visto/leído

Lo que nuestr@s soci@s han LEÍDO en julio, recopilado por José Luis González

Mes de julio (sí, sí, el mes del César). Atípico, alocado, CALUROSO y, pese a todo a resultado prolífico. Una grata sorpresa haber recibido tantos testimonios de lecturas y visionados.

Uno diría que el calor nos iba a aplatanar, que la presencia del festival CELSIUS 232, hoy por hoy el mejor festival de género de España, nos iba a dispersar, que las idas y venidas a Avilés y alrededores consumirían nuestros días de asueto…¡Pues no! Al parecer ha sido todo lo contrario.  Nuestra tropa Cylconita (los socios de la ACLFCFT o CYLCON) ha estado inquieta, nerviosa y trabajadora. Estoy seguro que se debe a nuestra asistencia masiva (casi treinta socias y socios, mayoría de mujeres, creativas, intensas, arrolladoras) al festival. Nuestra presencia y continuos contactos con toda la gente del Celsius, nuestro crecimiento en socios, una especie de sobreexcitación que nos hemos debido de quitar leyendo mucho y bien después del evento. Sigue leyendo «Lo que nuestr@s soci@s han LEÍDO en julio, recopilado por José Luis González»

Nuestros socios recomiendan

En lo más profundo del sur, reseña de Marco Granado

El 1 de junio llegaba a las librerías el nuevo libro de John Connolly con las aventuras de Charlie Parker. El 1 de junio, un servidor ayudaba a un librero a deselembalar la caja recién llegada desde la distribuidora para extraer el ejemplar que había reservado. El número diecinueve de la serie, ya colocado al lado de los dieciocho anteriores en mi estantería. Por si quedaba alguna duda, adoro a Charlie Parker.

Quizás no sea el blog de CYLCON el mejor lugar para una reseña de este libro. Porque, a diferencia del resto de la saga, En lo más profundo del sur (The Dirty South) no incluye elementos fantásticos en su desarrollo (salvo la introducción, que transcurre en el presente). Es pura novela negra. Tranquilidad, este es el único spoiler que va a aparecer. Poco o nada que ver su trama con el anterior, Antigua sangre, cuya reseña publicamos hace un año. Un nuevo libro, distinto, para que la historia del detective continúe igual (los dos siguientes volúmenes ya han sido publicados en inglés, y continúan la historia donde la dejó Antigua..). Sigue leyendo «En lo más profundo del sur, reseña de Marco Granado»