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Los fogones de CYLCON, ¿qué come un Nexus 6?

Si no has visto aún Blade Runner no sigas. En este artículo encontrarás todos los spoilers del mundo. Mejor aprovecha el tiempo y vete a verla ya.

Manteniendo la tradición de otras películas de cine negro, la elección de China Town en Los Angeles del futuro como localización principal en Blade Runner parece inevitable. El acentuado contraste entre la iconografía oriental que inunda todo y la menguante simbología occidental no solo proporciona un escenario apropiadamente turbio, adecuado a la trama, sino que potencia la sensación de hasta qué punto la sociedad ha cambiado en cuarenta años, presentando una sociedad multicultural reflejada en escenarios, personajes y comidas.

Es lógico, por tanto, que el protagonismo recaiga en la cocina oriental. Ni rastro además de publicidad de otras cadenas de comida rápida. ¿Es posible que la desaparición de los animales que describe el libro haya llevado al cierre de estas? Sin embargo, en otra de las escenas icónicas se cocinan huevos duros, por lo que tiene que haber aún gallinas, ¿no?

La única referencia en este sentido la encontramos en la gigantesca geisha que nos sonríe desde la fachada del edificio mientras se mete algo a la boca. ¿Un caramelo? No queda claro, pero al parecer está anunciando píldoras para el control de la natalidad.

Es de noche y llueve. Rick Deckard espera paciente su turno en un bullicioso Shushi bar con un innegable aroma a food truck. No quiere cenar solo en casa, necesita sentirse rodeado de gente (la versión con la voz en off nos informa que su mujer le abandonó). Es el mismo motivo por el que J.F. Sebastian se fabrica amigos y cena junto a ellos.

Nuestro protagonista pide noodles y cuatro de algo que no acertamos a identificar. El camarero insiste en que no le va a servir cuatro, sino dos. ¿Algún malentendido idiomático, o tal vez algún tipo de restricción o racionamiento? Luego Deckard frota los palillos al separarlos, lo que indica que o bien son de mala calidad y están astillados, propios de un tugurio, o bien que nuestro policía no está familiarizado con las normas de protocolo japonés.

El acto de comer en Blade Runner es casual, una interrupción casi molesta y obligatoria en la rutina. Los personajes lo hacen mientras trabajan o realizan alguna otra actividad, como en la escena inicial en la que Holden apura un café de su termo, mientras en la mesa aparece inadvertido un sándwich a medio comer. Es posible que Holden pensara acabárselo tras entrevistar al siguiente empleado de la Tyrell Corporation. Mala suerte que fuera Leon.

En la mencionada escena del Sushi bar, Deckard no renuncia a seguir comiendo su bol de noodles en el spinner de camino a la comisaria. Es un pequeño acto de rebeldía frente al casi arresto al que ha sido sometido. De nuevo comida y trabajo se mezclan.

En contraposición, J.F. Sebastian dedica un poco más de tiempo en la preparación del desayuno a sus inesperados invitados. La imagen de Pris cogiendo uno de los huevos que se están cociendo y tirándoselo a su anfitrión es tan solo una exhibición más de la superioridad física de los replicantes frente al ser humano. A continuación, no contenta con su descortesía anterior, rebusca en el frigorífico y encuentra un plato de algo que pudieran ser rodajas de tomate que luego consume con deleite. La imagen de la replicante chupándose los dedos es quizás la única vez en la que vemos a alguien disfrutar de la comida.

Y ahora cambiamos de tercio. Como buena película noir, los personajes en Blade Runner pasan mucho más tiempo bebiendo que comiendo. Se recurre al alcohol para socializar, para reconfortarse y animarse en momentos difíciles, o cuando los personajes necesitan evadirse o concentrarse.

Y si de tragos hablamos, el indudable protagonista de la película es la omnipresente botella de Johnnie Walker Black Label 12 años (cuyo diseño se actualizó para Blade Runner 2049), que puede verse en múltiples escenas en el apartamento del protagonista. También aparecerá en el despacho del capitán Bryan mientras intenta convencer a Deckard para que se vuelva a enrolar como Blade Runner. Incluso descubrimos que es la bebida favorita de los replicantes, al aparecer de refilón en una de las fotos ampliadas que Deckard analiza.

Panoplia de botellas y vasos que aparecen en la película

Pero no son estos los únicos licores que podemos ver en pantalla. En el local donde Zhora/Salomé saldrá bailando con su serpiente, el dueño invita a Deckard a un trago servido en una copa de margarita en cuya base puede verse algunos gusanos flotando. ¿Un cocktail a base de mezcal?

Luego, tras la pelea, persecución y muerte de Zhora, un tembloroso Deckard adquiere en un puesto callejero una botella de Tsingtao. El contenido de la botella es transparente y tiene pinta de ser bastante fuerte, así que no parece que sea una nueva versión futurista de la cerveza china. Más tarde Rick y Rachel aparecen compartiendo unos chupitos de este brebaje mientras evalúan consternados los recientes acontecimientos. ¿Cómo pudo la botella sobrevivir a la pelea con Leon? Sería de vidrio muy muy  grueso.

No podemos dejar de mencionar los icónicos anuncios de Coca Cola, no solo en las fachadas de los edificios, sino incluso en las naves que aparecen a lo largo de la película incentivando la emigración a las colonias exteriores. Ni rastro de Pepsi. Las guerras de la cola al parecer tienen un claro vencedor en el futuro. El apartado de bebidas y publicidad se completaría con los fugaces anuncios de neón de marcas de cerveza reales, como Schlitz y Budweiser.

Y para finalizar, aquí va nuestra particular receta de Noodles a la Blade Runner. Aunque como los fideos que toma Rick en la película tienen pinta de poco elaborados, nosotros os proponemos una receta con un poco más de condumio, que ya que manchas la cocina, por lo menos que alimente.

Ingredientes:

  • 125 g de noodles
  • 200 g de pechuga de pollo (aprovechemos que de momento todavía existen)
  • 1 zanahoria
  • 2 dientes de ajo
  • 150 g de champiñones
  • 150 g de judías verdes cocidas al dente
  • Salsa teriyaki
  • Aceite, sal y pimienta
  • semillas de sésamo

Preparación:

  • Mientras hierves en una olla con agua los fideos noodles, puedes ir pelando y cortando en juliana la zanahoria y los champiñones. Cortando el pollo en trozos y picando el ajo.
  • En un wok, queda más auténtico , o una sartén grande dora el pollo previamente salpimentado y reserva. Haz lo propio con las zanahorias, champiñón, ajo y las judías hasta que es estén cocinadas.
  • Cuando las verduras estén cocinadas echa el pollo y la salsa teriyaki. Después pues de rehogar un minuto agrega los noodles escurridos.
  • Como toque final, al servirlos puedes echar semillas de sésamo por encima.

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