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Alto como un cometa, un artículo de Jonatan Diez

Pocas simbiosis en la naturaleza han sido tan fructíferas coma la de Elton John y Bernie Taupin, el primero como cantante y compositor de las melodías y el segundo quien daba poesía y sentimiento a las letras. La vida de ambos, como la de muchos artistas, ha estado llena de facetas oscuras, excesos y censura, recientemente retratados en la película sobre sus vidas Rocketman, que además le valió el Óscar a la mejor canción original por (I’m Gonna) Love Me Again. Sigue leyendo «Alto como un cometa, un artículo de Jonatan Diez»

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Top 9 lugares en los que NO quieres estudiar, un ranking de Kate Lynnon

¡Buenos días (o tardes o lo que sea) blogosfera! Los que ya lloran el fin de su libertad te saludan.

Pues sí, sí, emperatriz, ha llegado esa temible época del año: esa en la que las editoriales se empeñan en vendernos colecciones que jamás acabaremos y en la que empresas tan encantadoras como El Corte Inglés nos recuerdan amablemente que se ha terminado el verano. Por cierto, a mí también me gustaba más la versión recortada del anuncio de 2020, la que parecía un ahorcamiento.

Como no podía ser de otra manera, el Top 9 de septiembre va a tratar también de la vuelta al cole, pero lo vamos a hacer con nuestro característico giro hacia lo fantástico y extraño. Además, a mí me gusta dar una de cal y otra de arena, y como la entrada de agosto fue más fangirlosa, este mes toca hablar de cosas feas. Consideradlo una manera de animaros y deciros a vosotros mismos: «Bueno, me tocará volver al tajo/instituto/colegio, pero al menos no tengo que enfrentarme a las fuerzas del mal». O todo lo contrario. También podéis pensar: «¿No podrían venir unos cuantos seres tentaculares del Averno y devorar a todos mis compañeros?». Sea cual sea vuestro caso, ahí va mi particular selección de lugares en los que NO querríais estudiar bajo ningún concepto.

ATENCIÓN: Spoilers más gordos que la versión completa del Necronomicon.

9 Universidad Invisible (Mundodisco)

Esta la dejo en un puesto bajito porque no la conozco tanto y porque, en el fondo, es de las más inofensivas de este ranking. Al fin y al cabo, ¿quién no querría convertirse en mago?

La Universidad Invisible no es un lugar particularmente peligroso, pero tiene dos grandes problemas. En primer lugar, todos los magos del Mundodisco acaban bastante tronados de la cabeza. Y dicen las malas lenguas que son un poco inútiles, pero creo que más bien es porque nadie tiene muy claro exactamente a qué se dedican ni para qué sirve su magia. En segundo lugar, solo los hombres pueden estudiar allí. Que se sepa, la única excepción hasta la fecha ha sido Eskarina Smith; no ha habido otra mujer mago en la historia. Brujas han existido muchas, pero esas funcionan de otra manera.

¡Ah! Y por cierto: los magos tienen prohibidas las relaciones carnales. Al parecer, si un mago se reproduce, sus descendientes podrían ser demasiado poderosos, lo cual es una amenaza para la misma realidad.

De todas formas, si queréis saber más sobre la Universidad Invisible y todo el mundo que la rodea, lo mejor es que le preguntéis a Cándido, que es nuestro particular experto en Terry Pratchett.

8 Academia Blackwell (Life is Strange)

Si esto fuera un Top 9 generalista, iría catapultada a uno de los primeros puestos; no obstante, la principal amenaza que se oculta en esta escuela no es sobrenatural. De hecho, por desgracia, es muy real. Y eso es lo que la hace más escalofriante.

La Academia Blackwell de Arcadia Bay es el escenario en el que tienen lugar el videojuego Life is Strange y su precuela Life is Strange: Before the Storm. Se trata de un instituto de secundaria y bachillerato que pone bastante énfasis en actividades artísticas como la fotografía y el teatro y se mantiene gracias a las generosas donaciones de la familia Prescott. Hasta ahí todo más o menos normal, ¿no?

Pues si eres chica y estudias allí, amiga, estás jodida.

Jefferson, el típico profesor de Fotografía joven y molón que cae bien a los alumnos y con el que más de una alumna tiene sueños húmedos, tiene un fetiche muy inquietante: le gusta drogar a jóvenes, atarlas y hacerles fotos en ese estado para captar sus expresiones inocentes y vulnerables. En el «mejor» de los casos, la víctima sobrevive y no recuerda nada, pero mientras está bajo los efectos comete ciertos errores… con la mala suerte de que algún capullo está presente para grabarlos con su móvil y luego usarlos en su contra. En el peor, Jefferson y su compinche se pasan con la dosis y alguien acaba enterrada en el desguace cercano al instituto.

7 Crunchem Hall (Matilda)

De nuevo, aunque la obra en sí tenga elementos fantásticos, lo que hace que esta escuela de primaria ponga los pelos de punta es bastante real.

Lo más temible de Crunchem Hall —aparte del nombre, que es un juego de palabras con la frase crunch them all («aplástalos a todos»)—, con diferencia, es su directora: la señora Trunchbull. Además de tratar a sus alumnos como si estuvieran en una academia militar y humillarlos constantemente, si alguno de ellos tiene la osadía de llevarle la contraria, lo encierra en lo que se conoce popularmente como el asfixiadero. En realidad, es una especie de armario alto lleno de cristales, clavos y tachuelas oxidados, humedad y frío, pero solo con eso ya sería suficiente para llamar a los servicios sociales. Y luego a mí me protestan por obligar a alguien a limpiar una pintada. Y mejor que no hablemos del momento de la tarta. Todavía tengo traumita con el pobre Bruce.

De hecho, precisamente es la alumna con habilidades sobrenaturales la que le da su merecido. Matilda usa su telekinesia para hacer creer a Trunchbull que el fantasma de un antepasado suyo está embrujando el colegio y así logra espantarla y acabar con su reinado del terror.

6 Academia Lancaster (First Kill)

A partir de aquí, encontraréis un tropo que se repite mucho en la fantasía juvenil: las criaturas sobrenaturales (o a veces no tan sobrenaturales) sueltas por el instituto, sembrando el caos y cargándose algún que otro estudiante por el camino. Por supuesto, no sorprende que esas cosas ocurran en un universo en el que la magia está a la orden del día; lo que sí sorprende es que el centro en cuestión siga abierto después de un incidente así. ¿Después de que nos cerrasen medio curso con lo del COVID? ¡Que sé de padres que se han negado a llevar a sus retoños a clase porque no les gustaba que coincidieran con ciertos compañeros!

En ese sentido, hay que romper una lanza a favor de First Kill en lo que a realismo se refiere: hay un grupito de madres que forman una asociación y se dedican a tocar los cojones la moral a quien haga falta, sea la dirección, el ayuntamiento, la prensa local, etc. en cuanto se enteran de que vuelve a haber monstruos en la ciudad. Porque sí, al parecer en Savannah (Georgia) saben que los vampiros, licántropos y demás son reales y hasta han tenido experiencia con ellos.

En fin, resumiendo: no te gustaría estudiar en la Academia Lancaster porque en cualquier momento podría atacarte un zombi o algo por el estilo. Y si no, una de esas madres aprensivas podría empeñarse en que tú eres algún tipo de criatura sobrenatural y organizar una sentada en la puerta del instituto hasta que te expulsen.

5 Hogwarts (Harry Potter)

Sí, lo sé, vengo preparada para el hate. Pero antes de que me persigáis con horcas y antorchas, escuchadme.

Que sí, que lo de tener asignaturas Defensa contra las Artes Oscuras, Adivinación (¿qué? ¡Era mi favorita! Trelawney rules!) y Encantamientos es muy guay y que todos estamos muy decepcionados de no haber recibido la dichosa carta a los once años PERO, si lo pensamos fríamente… ¡ese puto colegio es una trampa mortal! Aún más que en el punto anterior, es un milagro que ninguna familia de magos llamase a los servicios sociales y les cerrasen el chiringuito. A lo mejor es que en el mundo mágico no tienen servicios sociales. O a lo mejor es que Dumbledore y compañía los tenían bien untados.

¿Quién no recuerda el famoso «¡Trooooool en las mazmorras!»? ¿O los múltiples ataques de dementores? Y la lista sigue: el basilisco, los duendecillos de Cornualles de Lockhart, el poltergeist que tienen de mascota, el sauce boxeador… Por no hablar de que algunos profesores ya de por sí son un peligro para el resto del mundo. O me diréis que tener que aguantar en clase a gente como Umbridge, los hermanos Carrow o el propio Snape no debería considerarse profesión de riesgo. Y todos queremos mucho a Hagrid y a Lupin, pero hay que reconocer que a veces son unos inconscientes. Encima, si intentas escapar del puñetero castillo, te espera un bosque LLENO DE PUTAS ARAÑAS GIGANTES.

¡Ah! Y si dejamos de lado todo lo fantástico, no olvidemos otra de las grandes constantes: el bullying. Sí, vale, eso lo hay en todos los institutos reales (y por desgracia no podemos lanzarles un buen Avada Kedavra a los perpetradores), pero en Hogwarts es como si estuviera bien visto y prácticamente fuera obligatorio que los Slytherin —y algún que otro profesor, cofSnapecofcof— participasen en ello.

Así que no, yo no querría ser alumna de Hogwarts. Si fuera bruja, pediría inmediatamente que me transfirieran a Beauxbatons o a cualquier otra escuela, que los británicos parece que no se lo montan muy bien. Pero no a Durmstrang, que tiene pinta de hacer mucho frío.

4 Sunnydale High (Buffy, cazavampiros)

No sé quién fue el genio que tuvo la idea de construir un instituto encima de la mismísima Boca del Infierno.

Toda la ciudad de Sunnydale es un imán para los demonios, vampiros, maldiciones y otras cosas divertidas, pero el instituto es que está justo encima del meollo. Y así les va: alumnas que se hacen invisibles y se dedican a atormentar a otros, demonios vengadores que se camuflan entre los estudiantes, posesiones, combustiones espontáneas, insectos gigantes que se hacen pasar por profesores, un trío de incels que se montan su propia liga del mal…

¿La única ventaja? Al menos los alumnos de Sunnydale tienen a la Elegida™ y a su mentor, que finge ser un inocente bibliotecario, para salvarles el trasero. Y perdonad que os diga, pero Buffy, Giles y el resto de los Scoobies son bastante más competentes que Harry, que si no fuera por Hermione no duraría ni dos capítulos.

3 Beacon Hills High (Teen Wolf)

Poco que añadir respecto al punto anterior. Quítale la Elegida™ y sustituye los vampiros por licántropos. Al fin y al cabo, Teen Wolf —me refiero a la más reciente, la serie de los 2000 que se toma demasiado en serio a sí misma— es una de las muchas hijas bastardas que le salieron a Buffy, así que comparte muchos elementos con ella: ciudad maldita, salseo adolescente, mezcla de mitologías y algún concepto de cosecha propia, facciones enfrentadas, cazadores de seres paranormales…

2 Riverdale High (Riverdale)

¿Obsesionada? ¿Yo? ¡Qué dices!

Vale, a lo mejor es eso lo que me ha hecho darle un puesto tan alto, ya que la mayoría de los peligros de Riverdale no tienen mucho que ver con el género. Bueno, pensándolo bien, los asesinos sin rostro típicos de los slasher todavía encajan dentro del terror, ¿no?

En fin, vamos a explicarnos. ¿Qué puede pasarte en Riverdale High? La respuesta es DE TODO. Desde que se queden sin presupuesto y Kevin Keller sea tu profesor de Música y también de Lengua, Geografía y Teatro porque es la única persona disponible (creedme, eso no es bueno) hasta que al Enmascarado le dé por pasarse por allí y cargarse a todos los que en su opinión son pecadores. O que una de tus compañeras en realidad esté reclutando miembros para una secta cuya verdadera función es robar órganos a sus acólitos. O que se te aparezca el Rey Gárgola.

Y si todo esto no os parece lo bastante sobrenatural, también pueden ocurrir cosas más divertidas, como encontrarte con tu doble de un universo paralelo. O acostarte en 2020 y despertarte en 1955. También hay gente con superpoderes, existen la Llorona y el mismísimo demonio, pero no sabemos cómo habrá afectado eso a los estudiantes del instituto porque en esta última temporada, que es en la que ha pasado todo lo fantástico, a los guionistas se les ha olvidado que tenían una escuela secundaria.

1 Academia de Artes Oscuras (Las escalofriantes aventuras de Sabrina)

Reconozco que solo he visto algunos capítulos de esta serie como preparación para esta entrada (las cosas que hago por amor… a esta asociación), pero creo que han sido suficientes. En primer lugar, tengo que decir… ¿cuál es el puto problema de esta gente?

Cuando te admiten a la Academia de las Artes Oscuras, tras haber firmado un libro en el que juras que entregas tu alma a Satán (sí, amigos míos, sí, en esta nueva versión somos todos satánicos), tienes que pasar por una serie de novatadas. Ellos los llamarán rituales de iniciación o algo así, yo que sé, lo he visto en inglés y el nombre original no tenía mucho sentido. Eso sí, no os imaginéis unas novatadas simpáticas e inofensivas como las que hacíamos en mi residencia de estudiantes, que como máximo te hacían pasar un poco de vergüenza. Joder, incluso las de los colegios mayores de monjas o curas, que suelen ser bastante turbias y llegan a atentar contra la integridad física y psicológica de las víctimas —por lo que oído implican cantidades peligrosas de alcohol y a veces gente encerrada en armarios durante horas— son una broma en comparación. Los novatos de la Academia de las Artes Oscuras tienen que aguantar tres noches de tormentos: la primera, en una celda oscura frecuentada por fantasmas; la segunda, al fresco con la vista fija en un árbol mientras escuchan a sus espaldas las voces de sus seres queridos suplicando ayuda y sin poder volverse; y la tercera deben sobrevivir a un ahorcamiento. Que sí, que serán brujas y todo lo que quieras, pero sigue siendo cruel.

Aparte de eso, también hay que tener en cuenta que la academia es bastante machista y heteronormativa. Solo los chicos pueden ser representantes de los alumnos —de hecho, en inglés este título se llama Top Boy—, y para obtener el cargo también hay que pasar unas pruebas… interesantes. Por otro lado, entre las tradiciones escolares también se encuentra Lupercalia. Casi prefiero los bailes de San Valentín de los institutos americanos normales, por muy innecesarios y humillantes que sean.

Empezamos con una especie de baile de las sillas musicales en el que los chicos se quedan sentados en círculo, mientras que las chicas tienen que «ofrecerse», es decir, bailar a su alrededor mientras cogen unas cintas atadas a un poste hasta que para la música y se sientan en el regazo del chico que tengan más cerca (¿veis lo que os decía de sexismo y heteronorma?). Ese es el chico con el que tendrán que pasar el resto del festival, lo cual consiste en: noche a la intemperie consumiendo afrodisíacos —aunque durante esta actividad no se recomienda pasar a mayores aún—, persecución por el bosque disfrazados y, para terminar, orgía. En teoría, no es obligatorio participar en la ceremonia, pero… ya sabéis, «todo el mundo lo hace» y esas cosas. Que sí, que hay que ser sex positive y todo lo que quieras, pero ¿qué pasa si no eres hetero, no te va ese rollo o te toca una pareja horrible?

Termino este Top 9 con un consejo para mis lectores. Después de ciertos patrones que he observado, si os queréis dedicar a las artes mágicas, por todos los demonios, aprended por vuestra cuenta o, como máximo, buscad un profesor particular. Las escuelas de hechicería son sitios horribles(*).

Saludos con muy pocas ganas de trabajar,

Vuestra Kate

(*) Menos el I.M.B.E.CyL. En el Instituto de Magia, Brujería y Encantamientos de Castilla y León os lo pasaréis muy bien. Tendréis compañeros de clase tontísimos, pero al menos no intentarán asesinaros constantemente.

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Me voy a Venus, que aquí la cosa no pinta bien, un artículo de Jonatan Diez

Al igual que en todas las recopilaciones de éxitos del Rock o en las listas de los mejores temas de todos los tiempos, no podía faltar esta canción que se ha mantenido incorruptible a través de los muchos años que tiene y sigue en los repertorios de las verbenas populares, llenando de nostalgia a los que nos criamos con estas leyendas.

El grupo sueco Europe alcanzó enorme fama con el lanzamiento de su tercer álbum The Final Countdown, para desaparecer a principios de los noventa del panorama musical hasta el 2003 en el que retoman su carrera artística. Sigue leyendo «Me voy a Venus, que aquí la cosa no pinta bien, un artículo de Jonatan Diez»

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En lo más profundo del sur, reseña de Marco Granado

El 1 de junio llegaba a las librerías el nuevo libro de John Connolly con las aventuras de Charlie Parker. El 1 de junio, un servidor ayudaba a un librero a deselembalar la caja recién llegada desde la distribuidora para extraer el ejemplar que había reservado. El número diecinueve de la serie, ya colocado al lado de los dieciocho anteriores en mi estantería. Por si quedaba alguna duda, adoro a Charlie Parker.

Quizás no sea el blog de CYLCON el mejor lugar para una reseña de este libro. Porque, a diferencia del resto de la saga, En lo más profundo del sur (The Dirty South) no incluye elementos fantásticos en su desarrollo (salvo la introducción, que transcurre en el presente). Es pura novela negra. Tranquilidad, este es el único spoiler que va a aparecer. Poco o nada que ver su trama con el anterior, Antigua sangre, cuya reseña publicamos hace un año. Un nuevo libro, distinto, para que la historia del detective continúe igual (los dos siguientes volúmenes ya han sido publicados en inglés, y continúan la historia donde la dejó Antigua..). Sigue leyendo «En lo más profundo del sur, reseña de Marco Granado»

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Top 9 personajes de Stranger Things, un ranking de Kate Lynnon

¡Buenas tardes, blogosfera! Los que van a opinar te saludan.

Empecemos por quitarnos de encima lo que he dicho ya en el saludo: vengo a dar mi opinión. Nada de cabrearse porque no esté tu personaje favorito o porque haya metido a uno que está «terriblemente sobrevalorado». Sigue leyendo «Top 9 personajes de Stranger Things, un ranking de Kate Lynnon»