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Top 9 parejas LGBT+, un ranking de Kate Lynnon

¡Buenas tardes, blogosfera! Los que ya sienten la luz al final del túnel las vacaciones te saludan.

Si el Top 9 del mes pasado era todo horror, drama y negatividad, hoy os traigo todo lo contrario: os traigo amor, que diría el señor Burns en Los Simpson puesto hasta arriba de drogas varias. Y además amor diverso y cuqui. Junio es el mes del Orgullo LGBT+, así que el tema no podía ser otro que las relaciones más adorables entre personajes del mismo género en obras de fantasía, ciencia-ficción y terror. Toca hablar de esos shippeos que nos han hecho fangirlear (o fanboylear) a muerte y hasta escribir o leer algún que otro fanfic; de esas parejitas que nos han dado ganas de besar la pantalla o las páginas; de esos «¡Ohhh!», esos «¡Por fin!» y esos «¡Síii!» que hemos gritado cuando los personajes al fin se han declarado, besado o hecho cosas mucho menos inocentes.

ATENCIÓN: Spoilers más coloridos que la bandera del arcoíris.

9 KORRA Y ASAMI (AVATAR: LA LEYENDA DE KORRA)

Reconozco que me jode un pelín incluir esta pareja, y por eso les doy el último puesto. Pero solo un poco, ¿eh? Luego me lo he pensado mejor y, si me salto las «reglas» con unos (véase la siguiente), me las puedo saltar también con ellas. Para una relación sáfica confirmada que tenemos en el Avatarverso aparte de Kyoshi y Rangi…

En realidad, mi única queja con estas dos es que nos merecíamos más que verlas cogidas de la mano los tres últimos minutos del último puñetero capítulo de la última temporada. «¡Pero cuando son heteros basta con que se miren cuatro segundos para que se les considere pareja!», dicen los fans. Ya, pero el problema es que los heteros nunca se quedan en miraditas. En fin, mejor dejo de despotricar sobre el tema o no acabaré nunca.

Si dejamos aparte que no hubiera beso, la relación entre estas dos chicas es una de las más interesantes. Empiezan la serie como rivales en un triángulo amoroso compitiendo por el tío más soso de todo el Avatarverso pero, en lugar de tirarse las tres temporadas restantes guardándose rencor o haciéndose putadas, transcurren pocos capítulos antes de que ambas pasen del tercero en discordia y se hagan amigas. Tanto ambas como Mako —sí, el tipo por el que se «pelean» inicialmente— forman parte del mismo bando y los tres luchan juntos sin ningún problema durante prácticamente toda la serie. Luego, cuando Korra tiene una crisis y decide alejarse de todo por un tiempo, Asami se convierte en una especie de confidente suya en la distancia; se escriben cartas y es como si fuera la única persona en el mundo con la que Korra soporta comunicarse.

Hmm, quizás, pensándolo bien, sí que nos dieran algo más que unos instantes de ellas dos haciendo manitas…

8 LUCA Y ALBERTO (LUCA)

Igual que con las anteriores, solo tengo dos palabras para todo el que venga a decirme que no cuenta porque no hay romance explícito: Silenzio, Bruno! Es una historia de amor entre dos monstruos marinos en un pueblo de la Italia costera de los años cincuenta y nadie me bajará de ese caballo.

Y no, no me vendáis la moto de que son niños (más bien adolescentes, pero bueno) porque no compro. Los protagonistas de Up tampoco les sacaban muchos años al principio de la película y anda que no se les veían las intenciones. O a Mowgli con la del cántaro en la cabeza al final de El libro de la selva. Esta película es un enormérrimo «sujétame el cubata, que voy a hacer la película de animación más gay jamás creada» por parte de Pixar.

A ver, que la máxima aspiración de ese par es irse a recorrer juntos Italia en una Vespino. Así, agarraditos de la cintura. Que la última escena implica a Alberto corriendo detrás del tren en el que se marcha Luca mientras este se despide de él por la ventanilla… ¡como en las putas películas románticas del año de la polka! Que antes de eso hay un par de momentos de conflicto porque Alberto está CELOSO, con todas las letras, porque tiene la sensación de que a Luca le hace tilín su nueva amiga. Nada que añadir, señoría.

Pero bueno, yo no había venido (solo) a convenceros de que Luca es una mezcla entre Call Me By Your Name y La sirenita, sino a deciros que esta pareja de monstruitos, sea en forma humana o submarina, es una de las cosas más achuchables que veréis este año. La manera en que Alberto anima a Luca a probar cosas nuevas y enfrentarse a sus miedos es encantadora, al igual que la forma en que Luca saca a Alberto de su soledad y le trae un poco de estabilidad y orden.

7 ALFREDO Y RADU (PISH TACO)

Estos dos no son muy conocidos, pero se ganaron mi corazoncito de un plumazo, al igual que todos los demás elementos del relato. «Pish Taco» es obra de M.J. Ceruti, escritora peruana afincada en Valencia, y aparece en la antología El corazón de Ixchel.

Creo que en primer lugar debería explicar que es un pishtaco (o pish taco, creo que se puede escribir de ambas formas). Según la mitología andina, se trata de un personaje que oculta un cuchillo curvo entre su ropa y lo usa para matar personas solitarias y robarles la grasa corporal. Hay versiones dispares sobre para qué utiliza la grasa y cuáles son sus motivaciones para matar, pero en general se cree que no lo hace por gusto ni de manera indiscriminada.

Lo divertido de esto es que Alfredo es un pishtaco peruano (¡y orgulloso de ello!), y Radu, un vampiro rumano. ¿No es ideal?

El único motivo por el que no están más arriba de la lista es que en el relato no se dan demasiados detalles de su relación. Lo poco que sabemos es a través de Julia, la hija adolescente de Alfredo y narradora de la historia. Y si hay una cosa que esta chica tiene clara como el día, es que Radu hace muy feliz a su padre. Pues si a ella le basta con eso, a nosotros también.

6 RENLY Y LORAS (CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO)

Como fangirl de Martin, no podía dejar pasar la oportunidad de colarlos aquí. Temo, eso sí, que también me veré influida por la adaptación audiovisual, pues la relación de estos dos personajes en los libros es mucho más sutil. Ya se sabe lo que dice el refrán acuñado por los fans: «lo que Martin te insinúa, HBO te lo tira a la cara».

Lo reconozco: siento una cierta debilidad por los emparejamientos entre nobles y sus fieles guardianes. No sé bien por qué, pero para mí tiene su encanto eso de arrejuntarte con alguien que sabe manejar la espada (no, por una vez no es un juego de palabras cochino, pervertidos) y la usa para defenderte, pero cuando es un vínculo de pura lealtad, no cuando raya en la esclavitud. Y ese es el caso de Renly y Loras: el primero es un aspirante al trono carismático, si bien algo inexperto; el segundo, uno de los mejores caballeros del reino y miembro de su guardia real que, de manera muy oportuna, se llama la Guardia Arcoíris. Llevan la relación en secreto, así que en las novelas no sabemos mucho de ellos dos más que algunos rumores en boca de otros personajes, mientras que la serie nos regala unos cuantos momentos eróticos entre ambos hasta que al bueno de Renly lo asesina la sombra de su propio hermano. Cosas divertidas que pasan cuando vives en Poniente y cabreas a quien no debes.

Personalmente, yo me quedo con la frase que dice Loras en Tormenta de espadas cuando Tyrion le pregunta sobre su entrada en la Guardia Real y el celibato impuesto que ello conlleva: «Cuando el sol se pone, ninguna vela puede reemplazarlo». Esa lealtad inquebrantable dice mucho de él, y más teniendo en cuenta que viene de una de las familias más aprovechadas y oportunistas de todo el reino.

5 YORKIE Y KELLY (BLACK MIRROR)

Black Mirror no destaca precisamente por ser una serie esperanzadora. Justo por eso, el capítulo de «San Junipero» es el más inusual de todos: entre la ambientación retro en lugar de futurista y el que parece estar centrado en una historia de amor entre dos chicas bastante tierna, tienes la sensación de haberte equivocado de serie.

Yorkie es un poco tímida y hipster, mientras que Kelly es un torbellino fiestero que tiene que irse apartando a los moscones a dos manos, pero se complementan de maravilla. El flechazo es instantáneo y, aunque a veces parece que Yorkie está más implicada en la relación que Kelly, el enamoramiento va in crescendo a medida que avanza el capítulo y la cosa acaba hasta en boda.

Claro, que en determinado punto descubres que ambas se están muriendo y que San Junipero, el pueblecito costero en el que ocurre todo, es una especie de Más Allá creado digitalmente… y todo tiene sentido.

Aun así, sigue siendo el único capítulo de esta serie que hace derramar alguna lagrimilla de emoción, te deja con un poco de fe en el porvenir de la humanidad y no te da ganas de lanzar por la ventana todos los aparatos electrónicos que tienes. Por eso y por volver a poner de moda el «Heaven Is a Place on Earth» de Belinda Carlisle, el puesto en la lista está más que merecido.

4 TIABEANIE Y MORA (DESENCANTO)

Su caso es un poco parecido al de Black Mirror: (Des)encanto es una serie de todo menos cuqui. Creada por Matt Groening, autor de Los Simpson y Futurama, combina los clichés de la fantasía medieval con un humor absurdo, negro y, en ocasiones, incluso asqueroso. Estamos hablando de un reino en el que cada madrugada pasa un carro a recoger a los muertos por la peste a palazos, cuyo monarca sufre brotes psicóticos tras haber sido enterrado vivo en repetidas ocasiones y cuya princesa tiene severos problemas de alcoholismo y un amplio historial de peleas en tabernas.

Sin embargo, incluso en un lugar tan oscuro surge puntualmente un rayito de luz. Esta serie de animación se centra principalmente en las aventuras de Tiabeanie (Bean para los amigos), princesa de Dreamland, casi siempre acompañada de sus dos mejores amigos: el elfo Elfo (el nombre tiene explicación, lo prometo) y el demonio Luci. Muchos de los líos en los que los tres se meten los llevan más allá de los confines de Dreamland y, en uno de estos, Bean traba amistad (y algo más) con una atractiva y simpática sirena llamada Mora. Y es que resulta que en ese mundo las sirenas no son monstruos malvados que se dedican a hacer naufragar barcos y devorar marineros, sino seres bastante amables que viven en su isla sin buscarse problemas con nadie.

Hasta la fecha, Mora solo ha salido en un par de capítulos y ha habido un par de besos que ni la propia Bean tiene claro si han sido reales, así que lo único que puedo decir es que NECESITO URGENTEMENTE VER MÁS DE ESTAS DOS.

3 WYLAN Y JESPER (SEIS DE CUERVOS)

No me voy a detener mucho en la historia de estos dos porque ya hice reseña de Seis de cuervos y Reino de ladrones no hace mucho en este blog. Leedla, huevones.

Me limitaré a decir que vi venir la química entre ellos desde el minuto uno. Bueno, puede que eso sea una exageración. Empecé a shippearlos en cuanto vi a Jesper desesperarse con la inocencia de Wylan y que mostraba demasiado interés al enterarse de que un posible motivo por el que su padre le había echado de casa era que le había pillado retozando con su profesor de música. Además, lo de que un personaje le ponga un mote a otro y se pase la mayor parte de la novela llamándolo así —mercaderín, en este caso— suele ser un signo inequívoco de que algo hay. En cuanto a Wylan, se nota que está fuera de lugar en esa panda de malhechores y que se pega a Jesper porque se lo quiere garchar fue el primero al que conoció y, claro, el roce hace el cariño.

Aparte de eso, en Reino de ladrones Wylan se pasa media novela transformado de manera que se le confunde fácilmente con otro personaje. En cierta ocasión, Jesper se equivoca y besa al «gemelo» equivocado, lo cual cabreó bastante a Wylan, pero a mí me hizo reír mucho. Ese y el momento en el que le suelta algo así como «A lo mejor es que me gusta más tu cara original, imbécil» son dos de mis favoritos. Puede que tenga un problema con esas parejas típicas de las sitcoms que siempre se están pinchando entre sí…

2 DANI Y JAMIE (LA MALDICIÓN DE BLY MANOR)

Alguien dijo que La maldición de Bly Manor no es una serie de terror ni una historia de fantasmas, sino una historia de amor, y creo que gran parte de la culpa la tiene la pareja protagonista. Dani y Jamie tienen una de las relaciones más preciosas (aunque trágicas) que jamás se han visto.

Estas dos lo tienen todo. Al principio, la jardinera Jamie es un poco reacia a la intimidad emocional por sus traumas de la infancia y prefiere las plantas a las personas, pues las considera mucho más agradecidas, pero pronto acaba abriendo su corazoncito a la niñera estadounidense que acaba de instalarse en Bly Manor. Además, le pone un mote (Poppins), y hay pocas cosas más adorables que esa. Dani también está dañada, atormentada por el fantasma del ex novio al que estuvo a punto de plantar en el altar y de cuya muerte todavía se culpa. Aunque le cuesta, acaba dejándolo atrás y permitiéndose rehacer su vida con Jamie.

Lo más admirable de su relación es cómo luchan por ella, pues si pensabais que esos eran los únicos obstáculos… os equivocáis. Después de todos los horrores que viven en Bly Manor, uno de los fantasmas se queda atrapado en la mente de Dani y la sigue torturando años después, como una enfermedad. Jamie sigue a su lado a pesar de todo y la ayuda como puede, con toda su paciencia y cariño. Al final, la pobre Dani acaba teniendo que sacrificarse por miedo a hacerle daño en un momento de posesión. Y ese es el único motivo por el que no están en el primer puesto.

1 NOMI Y AMANITA (SENSE8)

¿Pareja interracial y en la que uno de los miembros es trans? Si esto no es el culmen de la diversidad, que venga Safo y lo vea. Pero esa no es la razón por la que se llevan el oro, ni mucho menos.

Aunque esta producción de Netflix duró poco, lo poco que pudimos ver de Nomi y Amanita valió mucho la pena. Sense8 era una locura de serie de ciencia-ficción sobre una nueva especie de homínidos conectados telepáticamente entre sí y, al ser diferentes, perseguidos por organizaciones malvadas y por gente intolerante (¡cómo no!). Nomi, una activista y hacker trans estadounidense, formaba parte de este grupo de ocho individuos nacidos el mismo día con diferentes habilidades que podían comunicarse mentalmente desde diferentes puntos del mundo. La pobrecita, además de haber tenido que darse de hostias con una familia de intolerantes toda su infancia, ahora encima tenía que huir del gobierno y de un montón de gente que quería matarla por sus recién descubiertos superpoderes.

Por suerte, tenía a su lado a Amanita. Y a la madre de esta, que también era la caña, pero ese es otro tema. Recuerdo una escena en la que las dos estaban juntas en un evento del Orgullo LGBT+, se topaban con la típica lesbiana TERF tocacojones y no sé qué coño le decía Amanita, pero le cerraba la boca de tal manera que solo podías aplaudir. Hasta la propia Nomi se echaba a llorar porque nunca la habían defendido así. Luego, cuando Nomi empezaba a experimentar las conexiones con los demás, en lugar de asustarse o pensar que se estaba volviendo loca, Amanita se limitaba a quedarse a su lado e incluso verle lo positivo o buscar la forma de ayudar.

¡Ah! Y además esa serie tenía bastantes escenas eróticas que, desde luego, daño no hacían.

Y hasta aquí podemos leer. Si echáis en falta alguna parejita icónica, puede que sea porque esta humilde autora no conozca bien la obra en la que aparece… o puede que los personajes en cuestión fueran víctimas de cierta maldición que solo se ha empezado a romper recientemente (y ni siquiera), en la que uno de los miembros era vilmente asesinado en el momento más inoportuno por un malvado guionista. Por lo tanto, no se les ha considerado merecedores de pertenecer a este ranking.

En fin, ¡feliz mes del Orgullo y solsticio de verano a todo el mundo!

Saludos diversos y coloridos,

Vuestra Kate

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1 comentario en “Top 9 parejas LGBT+, un ranking de Kate Lynnon”

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