Nuestros socios recomiendan

¿Cualquier tiempo futuro será mejor?, recomendaciones de nuestros soci@s y tertulianos

A lo largo de este mes corto pero intenso, hemos hablado largo y tendido de las tres ías: Utopía, Distopía y Ucronía, llegando a la conclusión casi unánime de que casi siempre aparecen relacionadas las unas con las otras, y que es muy raro que aparezcan solas en estado puro.

No queremos cerrar el tema del mes sin hacer una recopilación de lo que nuestros socios y tertulianos nos recomiendan sobre el tema al final de la tertulia del mes. Como podréis ver hay de todo y para todos los públicos.

Lola Mérida, nuestra tertuliana invitada y entusiasta de este tema, nos recomienda sus distopias clásicas favoritas, Nosotros de Yevgueni Zamiatin y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. Como distopias con toque utópico resalta Los desposeídos de Ursula K. Le Guin y Un mundo feliz de Aldous Huxley. No se resiste a mentar una obra donde podemos conocer la distopía hecha en España: Mañana todavía, compilación de relatos de varios autores. Por último, sus dos ucronías de cabecera: Ojalá tú nunca de Javier Miró y El hombre en el castillo de Philip K. Dick

Manu Santana nos recomienda un título por cada categoría. Como distopía elige Voz de Christina Dalcher, donde nos presenta una sociedad en la que las mujeres son privadas del habla. La utopía elegida es Matriarcadia de Charlotte Perkins Gilman, tres hombres llegan a un mundo donde solo hay mujeres. Y termina con Retiro infinito de J. M. Sala, una ucronía con un peculiar giro del movimiento 15M.

Beatriz García Sánchez nos recomienda una utopía escrita por Margaret Cavendish en el siglo XVII titulada El mundo resplandeciente, y el libro que confiesa que es uno de sus favoritos y que da la casualidad que es una ucronía: Jonathan Strange y el señor Norrell de Susana Clarke, en la que unos magos nos cuentan las guerras napoleónicas pudiendose consumir en varios formatos: libro tocho, relatos y serie de la BBC. Y Lionheart de la salamantina Ana Roux, en este caso sobre las guerras napoleónicas al estilo steampuk.

Patricia Reimóndez, fiel a sus gustos, nos recomienda contenido audiovisual. Como ucronías nos propone Motherland: Fort Salem donde las brujas de Salem, que realmente lo eran, se organizan en una estructura militar y por supuesto los cambios históricos provocados por el club de los asesinos de la saga de videojuegos Assassins Creed. Como películas o series distópicas elige Gattaca (Dir.: Andrew Niccol) Hijos de los hombres (Dir.: Alfonso Cuarón) y V de Vendetta (Dir.: James McTeigue). Por último, nos recomienda dos películas para ver en familia Tomorrowland (Dir.: Brad Bird) y Wall-E (Dir.: Andrew Stanton) que aunque distópica en su desarrollo nos presenta un final utópico y esperanzador. También nos advirtió sobre las trampas utópicas como las de  Demolition Man (Dir.: Marco Brambilla).

Marco Granado nos recomendó a Jesús Carrasco Jaramillo por sus tres obras, Intemperie, La tierra que pisamos y Llévame a casa, deliciosamente escritas y que tocan un ambiente ucrónico, y la que define como la novela gráfica ucrónica por excelencia: Watchmen.

Yolanda López Aguinaga no es partidaria de distinguir entre utopía y distopía, ya que como todo en esta vida depende del color del cristal con que se mire. Como primera recomendación nos propone una utopía con toques asfixiantes que promueve el colectivismo, que es El vivo, de la escritora rusa de terror Anna Starobinets. También el podcast 2×05 de La posada de Términa donde participa Emilio Bueso, autor de Cenital. Una obra que tal vez no sea esencialmente distópica, salvo quizás en su contexto, que sin embargo Yolanda recomiendo por su calidad literaria es La polilla en la casa del humo de Guillem López. Como ucronía, por último, recomienda Alba de tinieblas de Eduardo Vaquerizo donde se plantea qué hubiese pasado si los comuneros no hubiesen perdido la cabeza.

José Luis González nos recomienda una utopía escrita hace cincuenta años y que ahora no resulta tan futurista: El hombre hembra de Joanna Russ. También mienta las series de El cuento de la criada y Pequeño, grande de John Crowley

David Nel en el capítulo de la distopía relaciona un clásico como 1984 de George Orwell con El huérfano de Adam Johnson, novela no de genero sobre Corea del Norte, que lamentablemente se parecen bastante. Una utopía distinta es Kirinyaga de Mike Resnick, en la que brujo de una tribu de Kenia que lucha por mantener intactas las tradiciones decidiéndose a otro planeta. Por otra parte, nos comenta que 21 lecciones para el siglo XXI de Yuval Noah Harari nos abre los ojos sobre que muchas ideas políticas surgieron de las ideas utópicas.

Francisco Tapia, también tertuliano habitual, nos recomienda encarecidamente un juego de rol que presenta una ucronía con magos y seres feéricos en un paisaje steampuk: Castillo de Falkenstein. Paranoia es otro juego de rol que se basa en la aniquilación post ataque nuclear y El último sueño de Ricardo Muñoz Fajardo, donde se suprime la capacidad de soñar son sus apuestas distópicas. Por último, nos propone una utopía selenita: Viaje de un filósofo a Selenópolis

Peña Cid es una de nuestras socias más recientes y nos recomienda como sus últimas lecturas sobre el tema Cuando buceamos en el vacío de Juan Cuquejo Mira, una utopía donde la distinción por géneros no tiene cabida y la distopíca Fractura de Dioni Arroyo, donde la explotación indiscriminada de los recursos naturales provoca cambios en las relaciones humanas.

Yolanda Fernández Benito comparte con nosotros el horror y la estupefacción que le provoca la serie Years and Years. Una inquietante distopía en la que se tratan futuros muy creíbles y cercanos. El que los protagonistas sean una familia típica de clase media ayuda a fomentar una muy desazonante sensación de familiaridad.

Manuel J. Linares apela a los clásicos y nos recomienda El fin de la infancia, de Arthur C. Clarke y la película Naves Misteriosas como ejemplos de utopias y el precio que la humanidad tiene que pagar por ello. Como distopia recomienda  Blade Runner, Cuando el destino nos alcance y la saga de Mad Max como ejemplos de sociedades distópicas. Finalmente no quiere dejar de mencionar en el apartado ucrónico a nuestro Ministerio del Tiempo, en la que se plantea magistralmente el duro dilema entre el cumplimiento del deber, evitando a toda costa cualquier atisbo de ucronía, o ceder a la tentación de abrir las puertas a futuros alternativos presuntamente más utópicos (o no).

 

Yolanda Fernández Benito comparte con nosotros el horror y la estupefacción que le provoca la serie Years and Years. Una inquietante distopía en la que se tratan futuros muy creíbles y cercanos. El que los protagonistas sean una familia típica de clase media ayuda a fomentar una muy desazonante sensación de familiaridad.

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